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Caneda castiga

El presidente del Compostela amenaza a sus jugadores con multas por perder

Otra vez José María Caneda en estado puro. Han bastado dos derrotas del Compostela (6-0 en Tenerife y 1-2 en San Lázaro frente al Logroñés) para que los micrófonos vuelvan a echar chispas con los latigazos verbales del presidente del club santiagués. El lenguaraz Caneda amenaza ahora a sus jugadores con sancionarles por su actitud en el campo. "Si les doy primas cuando ganan", razona, "también los puedo multar cuando lo hacen horrible".Ni los eufemismos ni las palabras sutiles figuran en el vocabulario de Caneda. En la rocambolesca acción que facilitó el segundo gol del Logroñés, el defensa Bellido y el portero Falagán se comportaron como "subnormales", según el expeditivo análisis de Caneda. José Ramón "no se enteró que estaba jugando un partido de fútbol", mientras Pirri y Penev "se pasaron la tarde protestando". Conclusión: que aunque normalmente se portan como "buenos chicos", de vez en cuando necesitan un castigo. "Ya avisé tras lo, de Tenerife", declaró el domingo un furioso y caliente Caneda, "pero cuando les toquemos el bolsillo lo van a entender perfectamente".Ya bastante más calmado, el presidente matizó ayer sus amenazas. Si hay sanciones económicas a los futbolistas, que todavía no está decidido, se aplicarán únicamente por su participación en una tangana con jugadores del Logroñés, de la que Penev salió expulsado. A pesar de todo, el club entiende que la tarjeta roja al búlgaro fue injusta -la televisión muestra efectivamente que no agredió al contrario- y la recurrirá ante el Comité de Competición. Puestos a repartir castigos, Caneda aprovechó la ocasión para pedir que también sea sancionado el árbitro Carmona Méndez, que pitó el partido del domingo.

El entrenador, Fernando Vázquez, y sus futbolistas, acostumbrados a las intemperancias del presidente, optaron por quitar hierro a la andanada. Vázquez prefirió conversar personalmente con Caneda y limitarse a declarar que él no tiene quejas sobre la actitud de los jugadores. "Luchamos y pudimos ganar", dijo el técnico para despachar el asunto lo más diplomáticamente posible.

Falagán y Bellido no quisieron hablar con los periodistas, mientras José Ramón pareció no inmutarse. "No le doy importancia", declaró el centrocampista gallego, "es una opinión personal y punto. Es su carácter. Ya el año pasado me dijo en una ocasión una cosa parecida y cuando fui a hablar con él me explicó que sólo era para motivarme". Pirri, por ejemplo, prefirió cargar contra el árbitro, del que dijo que "no tiene ni puta idea". Penev, en su peculiar acento entre búlgaro y cheli, fue algo más comedido, y sólo le llamó "sinverguenza".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de septiembre de 1996