VUELTA 96

Sexto 'sprint', sexto ganador

Baldato desposee a Jalabert del liderato gracias a las bonificaciones por su victoria

Es un hecho insignificante, pero simbólico: Laurent Jalabert ya no es líder de la Vuelta. La ruleta de las bonificaciones -los mismos segundos regalados que le auparon al maillot arnarillo- no se paró en su número. ¿Y qué? Pues nada. Animación y cambio de fotos, que es lo que se buscaba con el diseño de este inicio. El objetivo de la acumulación de segundos del francés vía bonificaciones en metas volantes -dos más cayeron ayer, y van 27- no es sino distanciar lo más posible a Induráin -ya lo tiene a 1. 10- antes de la contrarreloj de El Tiemblo. Los segundos que logra Jalabert con el riesgo y un golpe de pedal le tocará sudarlos al navarro en solitario. "Un minuto de la Vuelta equivale a tres del Tour", avisa José Miguel Echávarri. "No hay tanto terreno para recuperar". Y sus cálculos apuntan a que de aquí al martes Jalabet puede sumar medio minuto más. El debate sobre la justicia de las bonificaciones es antiguo. Dio juego en el último Giro y lo está dando en la Vuelta. ¿Por qué las contrarreloj no tienen bonificaciones? ¿Por qué tantos segundos en la Vuelta? Y no estará cerrado nunca. Normalmente, cuando llega la montaña y las grandes diferencias se olvida. Lo triste sería que tuviera que retomarse el último día de la ronda.Los equipos de sprinters forman una comandita solidaria, igualitaria y democrática. Ninguno ha repetido victoria en las seis etapas disputadas. Ya quedan pocos para entrar en el reparto, el Polti de Lombardi, el Kelme de Edo, el Motorola de Van Heesw¡jk, el Telekom de Wesemann y el MX Onda de Wust, a lo sumo. Quizás más que etapas propicias, pero mayor justicia distributiva, imposible.

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La victoria y el liderato de Baldato son una muestra de la versatilidad de su equipo, el MG. Con Giancarlo Ferretti en el timón su divisa es la victoria todos los días, pero su táctica es la de las fugas masivas. A la Vuelta han llegado con un sprinter y con unas cuantas etapas a su gusto y, sobre la marcha, han variado su espíritu radicalmente: los incontrolables son los controladores. En una etapa que agradecen los ciclistas que no tienen que trabajar - "ha sido un día perfecto: no hemos dado una pedalada de más", dice Eusebio Unzue, mientras su equipo, el Banesto, quedaba de nuevo último en la clasificación- por equipos de la etapa: norma de la casa: que nadie entre entre los primeros los días de sprint masivo- el interés del MG por hacerse con el maillot amarillo dio sentido a 196 kilómetros lentos y ventosos.

Contra el aire intentaron luchar de forma consentida Cabello y Di Renzo. Mientras su distancia aumentaba -y llegaron a disponer de más de 18 minutos, con lo que el italiano se convertía en líder, en medio de la apatía del grupo- la guerra de nervios creció entre el frío Manolo Sáiz -"quien quiera algo que trabaje"y el director del MG, Parsani. Nadie quería ser el primero en poner orden, pero cedió el MG. Pasaron sus hombres a la cabeza y los fugados sintieron que estaban condenados. Luego, quedaba lo más difícil: meterse en el sprint y lograr la bonificación necesaria. Y eso fue más fácil de lo previsto. Jalabert no luchó y el italiano recibió una ayuda inesperada.

El MG no aguantó tirando del pelotón más que hasta cinco kilómetros de meta. Sus corredores, agotados, se retiraron de la cabeza. Baldato se tendría que jugar el tipo solo. Y parecía imposible que pudiera ganar cuando de la última curva -a 500 metros de la meta salió hecho bala el ruso Konyshev, cuyo equipo, el Aki, había estado trabajando para Citterio. Era ganador seguro -los lanzadores se habían retirado del escenario y los sprinters que quisieran remontar se quedarían sin golpe de riñón-, pero no contaba con su despechado compañero Citterio. Éste se ofreció voluntario para lanzador y a su rueda llevó a Minali y Baldato, quien desbordó con facilidad y dio alcance al ruso en la misma línea. Puede que el reinado de Baldato sea fugaz. Induráin ya ha anunciado que la primera selección se hará hoy, en el quebrado terreno -incluye un puerto de segunda-que lleva de Málaga a Marbella por el interior. "Llegará un grupo grande delante, pero no todo el pelotón", pronostica el navarro. Si los sprinters se quedan, será el turno de Jalabert de nuevo. Porque el francés también contrarrelojea mejor que en la última Vuelta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 12 de septiembre de 1996.

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