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El silencio de Aznar pone en la picota a Vidal-Quadras como líder del PP catalán

El espaldarazo de José María Aznar que reclama el presidente del PP en Cataluña, Aleix Vidal-Quadras, no llega. En la apretada agenda posvacacional del presidente del Gobierno es "difícil" que haya espacio para incluir una entrevista con Vidal-Quadras, según manifestó ayer Miguel Angel Rodríguez, secretario de Estado para la Comunicación. Vidal-Quadras ha condicionado su permanencia en el cargo a recibir el apoyo explícito de Aznar, y el lunes le pidió por teléfono una entrevista para saber a qué atenerse. Aznar le prometió que le buscaría un hueco en la agenda, pero ayer trascendió oficialmente que la reunión difícilmente se celebrará. Incluso sus seguidores le ven ya en la picota.

El duro ataque lanzado hace dos semanas por Vidal-Quadras contra los aliados nacionalistas del Gobierno ha puesto a Aznar en la alternativa de mantenerle como su hombre en Cataluña o relevarle y consolidar una relación fluida y cordial con sus socios parlamentarios de Convergéncia i Unió. El propio Vidal-Quadras ha forzado en los últimos días la disyuntiva presentando su posible retirada como producto de una inadmisible "injerencia" de CiU en el PP.Aznar se ha mantenido al margen de la polémica generada por la conferencia de Vidal-Quadras en Santander. Pero el líder del PP catalán le exige un pronunciamiento, ahora en forma de entrevista. La continuidad de Vidal-Quadras al frente de la organización catalana del PP se decidirá formalmente en el congreso regional previsto para el 28 de septiembre. Pero Vidal-Quadras ha dicho que no optará a la reelección si Aznar no le apoya.

La agenda inmediata del presidente del Gobierno, que se incorporó ayer a media mañana a su despacho en La Moncloa, está absorbida por la preparación de los Consejos de Ministros de mañana y del día 30, en los que se comenzará a estudiar el proyecto de Presupuestos para 1997. También tiene que concentrarse en la preparación de su primer viaje oficial a Latinoamérica, entre el 3 y el 7 de septiembre. Es probable que antes tenga una reunión con el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, para tratar del difícil pacto presupuestario. Todo ello permite a La Moncloa rehuir la entrevista con diplomáticas excusas.

Posición de Álvarez Cascos

Para el lunes por la mañana estaba convocada desde hace varias semanas una reunión de la cúpula del PP, con el objetivo de estudiar la evolución de los procesos precongresuales en las organizaciones regionales del partido, incluida la catalana. Vidal-Quadras pretendía entrevistarse con Aznar antes de esa reunión, en la que temía que nadie hablara en su favor. Ayer, no obstante, fuentes del PP indicaron que esa reunión había sido aplazada.El líder del PP catalán redobló sus apelaciones a la autoridad de Aznar cuando Alvarez Cascos, en su condición de vicepresidente primero del Gobierno y vicesecretario del PP, afirmó el día 13 en Oropesa que las ideas de Vidal-Quadras no eran las del Gobierno y dijo que el PP de Cataluña necesita una "renovación de liderazgo y de mensajes". Esa toma de posición era especialmente significativa porque Cascos la realizó tras reunirse con Aznar.

Álvarez Cascos insistió posteriormente en la desautorización de Vidal-Quadras y agregó que el discurso político que éste predica "quedará fuera de juego" por no tener en cuenta la realidad de las alianzas del Gobierno. Ante la dura actitud del número dos del Gobierno, que durante años ha sido un firme defensor de Vidal-Quadras, éste respondió que son los militantes del partido quienes eligen a sus dirigentes. En paralelo, apeló a la autoridad de Aznar, de quien recordó que "es quien tiene la última palabra" y todavía no se ha pronunciado más que para calificar de "calentura veraniega" la polémica desatada por sus críticas a CiU y PNV.Los seguidores de Vidal-Quadras difundían ayer en Barcelona carteles en defensa de su continuidad, con frases como éstas: "Los que se sienten quebequeses, ¿se sentirán también gibraltareños?" "¿Desea usted que Cataluña forme parte de la Commonwealth británica?" y "La próxima vez, pide las cosas por su nombre. PP de Cataluña, sólo con Vidal-Quadras".

Ésta no es la posición que expone el propio Alvarez Cascos en un artículo que hoy mismo publica en La Vanguardia. Aunque sin citar expresamente a Vidal-Quadras, el vicepresidente se refiere a los límites que la responsabilidad política impone a los dirigentes de un partido a la hora de emitir opiniones y compara sutilmente la aventura solitaria de Robinson Crusoe con la actuación de Vidal-Quadras. Cuando un dirigente, afirma Álvarez Cascos, "se pronuncia públicamente, las libertades de opinión y expresión debe ejercerlas con responsabilidad en defensa de las decisiones colegiadas en las que ha participado, para no traicionar el proyecto común o la solidaridad colectiva".

Y sentencia: "Crusoe no tenía esos problemas. Era su ventaja. A cambio tenía los problemas de la soledad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de agosto de 1996

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