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Biescas se volcó en el funeral por los fallecidos

Biescas fue ayer por espacio de una hora una localidad desierta. Bares y todo tipo de establecimientos cerraron sus puertas poco antes del mediodía para facilitar la asistencia de los trabajadores al funeral que, en recuerdo de los fallecidos del cámping de Las Nieves, se celebró en el polideportivo de la villa.Los casi 2.000 asientos habilitados en el mismo lugar que una semana antes servía de cobijo a los afectados por la riada del barranco de Arás fueron insuficientes. Fue preciso instalar un servicio de megafonía en el exterior del pabellón para que varios cientos de personas pudieran seguir la misa desde el campo de fútbol. A la hora del comienzo de la ceremonia, tan sólo tres personas paseaban por la plaza, sorprendidas por la soledad del pueblo.

El funeral se desarrolló entre los sollozos de las personas que revivían la tragedia, aunque fue la esposa del propietario del cámping, Luis Bardají, quien se mostró más afectada. Tras recibir del obispo de Jaca, José María Conget, el pésame por los fallecidos porque "ellos simbolizan el dolor de todos los que han sufrido", tuvo que abandonar el pabellón llevada en volandas por las asistencias de la Cruz Roja, mientras repetía: "¡Qué hemos hecho para que Dios nos haya traído esto".

La ceremonia, a la que asistió el vicepresidente primero del Gobierno, Francisco Álvarez Cascos, y que contó con representación de todas las administraciones y entidades que han participado en las tareas de rescate, fue cooficiada, junto al obispo de Jaca, por el de Tarazona, Carmelo Borobia, y el auxiliar de Barcelona, Joan Enric Vives, que acudió en representación del Cardenal de Barcelona. Cataluña es la comunidad que ha registrado el mayor número de víctimas en este suceso. José María Conget recordó que el calendario de Biescas reza textualmente: "15 de agosto. Asunción de la Virgen. Fiesta Mayor" y añadió que así ha sido durante siglos. "Pero este año Biescas ha dejado de ser el lugar del descanso de deportistas para convertirse en la capital del dolor y del amor", enfatizó en recuerdo a la solidaria actuación de los vecinos del valle. El escenario estuvo dotado con todo el simbolismo de la zona. La imagen de Santa Elena, patrona de la localidad y cuyas fiestas debían haberse celebrado estos días, fue trasladada hasta el polideportivo.

El obispo de Jaca también se refirió al lugar de la tragedia, del que dijo que "era una maravilla de la naturaleza, un rincón para la paz, que desde el miércoles 7 de agosto se ha convertido en una tumba".

Álvarez Cascos señaló al término del funeral que "no hay ninguna variación sobre lo ya conocido en días precedentes" y resaltó que "éste es un día especial para mostrar de manera singular el civismo de las gentes de Biescas y de la comarca del río Gállego, que han dado todo un ejemplo de hermandad, fraternidad y altruismo".

Santiago Lanzuela, presidente del Gobierno de Aragón, confirmó que el gabinete de crisis que venía funcionando desde el día de la riada quedó ayer desmantelado y que él mismo seguirá coordinando todos los trabajos de ayuda desde la sede del Gobierno regional en Zaragoza. Ayer mismo se celebró en el Gobierno Civil de Huesca una reunión para valorar el trabajo de estos días y hacer un balance de las labores de normalización de la zona.

Lanzuela no concretó cuándo pueden ser efectivas las ayudas para la recuperación de la zona, aunque indicó: "He hablado personalmente con los presidentes de todas las comunidades autónomas en las que había afectados para que presten su colaboración en la atención a las víctimas y garanticen las ayudas más urgentes en los casos que sea preciso".

El presidente del Gobierno de Aragón recordó que "ya se está trabajando en la recuperación de las infraestructuras más urgentes" y que había mantenido contactos con el Ministerio de Economía y Hacienda para que la próxima semana puedan confirmarse algunas acciones que ayuden a la recuperación del turismo en la zona.

Los retenes de rastreo siguen mientras tanto el repaso de la zona en busca de los cuerpos de las dos personas que siguen desaparecidas. No está previsto, por el momento, el término de los trabajos, aunque el cansancio y la desesperanza es evidente.

Ayer se produjo el relevo de los equipos que más días llevan trabajando en las inmediaciones del cámping y llegaron perros rastreadores de refresco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de agosto de 1996