Te leeré poemas de Bécquer
Por unos instantes imaginemos que Induráin perderá el Tour 1996. Yo sé correctamente lo que va a suceder. Que se me escuche, o que se me lea: Jacques Chirac, presidente francés, echará una cana al aire aprovechando los desmanes del acontecimiento (Chirac no es Mitterrand, pero trajina en sofás y camastros tanto como el antedicho, aunque con más entereza). José María Aznar, presidente del Gobierno español, enviará un fax a Induráin para entrever las posibilidades de un proyecto de futuro. Y le dirá: "Vente a la Moncloa de inmediato, yo soy tu padre, tu madre 31, además, te leeré poemas de Gustavo (¿te acuerdas de Adolfo Bécquer?). Los diarios deportivos de ámbito nacional, Marca y As, recitarán las cochinadas franquistas, la batalla de Lepanto, la pulcritud del golfo político más golfo de la historia contemporánea española, Adolfo Suárez, y le enviarán a Induráin un jamón de Jabugo como recuerdo de lo que él quiera recordar. Y España entera dirá que el otro, el ganador del Tour, es un cabrón. Y todos sospecharán que cuando vuelvan los socialistas de González y Guerra Induráin habrá muerto y que un tío de izquierdas ganará el Tour. ¡Viva!-


























































