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El 'caso del Rinobanedif'

El Banesto atribuye el positivo de Casero a una pomada inocua

Cuando el 7 der marzo pasado el príncipe Alexandre de Merode, vicepresidente del COI y presidente de su comisión médica desde hace 30 años, anunciaba eufórico que en Atlanta se dispondría para los análisis antidopaje de tres espectrómetros de masas de alta definición que permitirían una detección de esteroides anabolizantes tres veces más fiable, muchas federaciones internacionales se llevaron las manos a la cabeza. "Habrá diez veces más positivos," declaró preocupado el presidente de una importante federación. Y, podría haber añadido, habrá más injusticias. La segunda revolución, en el control estaba en marcha -la primera ocurrió en 1982, con la introducción del espectrómetro de masas, lo que acarreó un gran número de positivos por anabolizantes-, y con ella los primeros asuntos chocantes. Como el que se podría llamar caso de Rinobanedif o caso Casero.El joven ciclista del Banesto Angel Casero dio positivo en un control voluntario -abierto a los seleccionados para el equipo olímpico- el pasado 1-2 de mayo. En su orina se encontraron mínimos restos del anabolizante nandrolona. En un control similar celebrado el 20 de abril, Casero dio negativo. Alarmados por lo que consideran un falso positivo y con la seguridad de que el ciclista no utilizaba anabolizantes, el propio corredor, los técnicos y el médico del Banesto iniciaron una investigación interna hasta que encontraron el culpable, siempre según la versión del equipo: el descongestivo y cicatrizante Rinobanedif, una pomada endonasal que Casero se había aplicado el mismo día del control para acabar con una hemorragia.

El equipo puso el caso en manos de un abogado, que ha preparado las alegaciones ante la federación. En ellas se presenta un informe del fabricante de la pomada, el laboratorio Roche, que confirma que el uso de Rinobanedif - prednisolona y fenilefrina figuran entre sus componentes- horas antes de un control puede conducir hacia un positivo. También se añade el prospecto de la pomada, en el que se avisa de su condición dopante, una advertencia que no figuraba en el tubo de Casero, comprado y utilizado desde hace más de un año. "En todo caso",, afirman en el equipo, "no hubo -actitud dolosa, búsqueda de una trampa para mejorar el rendimiento: Casero no lleva una temporada excesivamente brillante".

A la verosimilitud, de la versión del Banesto -la federación aún no ha dado la suya a la espera de que se reúna el comité de disciplina para estudiar el caso ayuda, según otras fuentes conocedoras del asunto, el que el laboratorio del Consejo Superior de Deportes cuenta desde hace poco con medios más precisos aún que hace un año. "No se puede tener la seguridad de que entonces se hubiera detectado esa cantidad de nandrolona en la orina de Casero", afirman esas fuentes.

El nuevo espectrómetro, un producto caro, supone un gran negocio para la firma norteamericana Finnegan, que lo está vendiendo a numerosos laboratorios de todo el mundo. Algunos responsables ciclistas han querido ver en la cuestión económica la verdadera razón del nuevo celo del COI en la lucha contra el dopaje. "Los jugadores de la NBA, los tenistas y los futbolistas consumen como mínimo lo mismo que los ciclistas. Es injusto que seamos siempre los conejillos de indias. Si quieren ser ejemplares que hagan los, mis mos controle! y en el mismo lugar a todos los deportistas", dijo ayer Manolo Sáiz, director del ONCE. "La actitud de los máximos dirigentes del deporte en este tema es ridícula. El COI es el primer culpable. El único interés que tienen es conseguir dinero para el museo olímpico. Sólo quieren ponerse medallas. Me solidarizo con el Banesto y con equipo que sea en este terna".

Mientras, el goteo continúa. La prensa francesa añadía ayer los positivos de Jacky Durand y Thierry Laurent, ambos del modesto Agrigel -invitado al Tour por la prestación, sobre todo, de estos dos ciclistas-, a los oficiales de Desbiens y Gaumoni.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de junio de 1996