Fecsa obtuvo un beneficio de 15.000 millones gracias a la reducción de los costes financieros

Juan Echevarría Puig, recién nombrado presidente de Fecsa, afirmó ayer que la "compañía está dispuesta a considerar cualquier sugerencia del ministerio para reducir las tarifas". Echevarría estrenó su cargo con la presentación de los resultados de Fecsa, que en 1995 obtuvo un beneficio neto de 15.000 millones de pesetas gracias a la mejora sustancial de los costes financieros.La reducción de las tarifas eléctricas en torno a un 3% propuesta por el Ministerio de Industria ha sido acogida en el sector sin el tono dramático de otras ocasiones. Las compañías eléctricas aseguran que la tarifa no se puede reducir si el Estado no subvenciona el carbón, pero ya nadie monta en cólera a la primera insinuación de reducir tarifas, prueba aparente de cierta sintonía entre el sector y la nueva Administración.

El sector eléctrico ha basado históricamente su inexpugnable rigidez de precios en las llamadas externalidades, que son los costes imputados a la tarifa con criterios de subvención y no de mercado. El titular de Industria, Josep Piqué, argumenta que la tarifa se puede reducir precisamente porque de ella se segregarán las externalidades. De estos costes externos sobresalen dos: el precio que los eléctricos pagan por el carbón de Hunosa -un total de 100.000 millones entre todo el sector español- y el de la moratoria como consecuencia del parón nuclear, es decir, la amortización de las centrales nucleares en desuso (cerca de 90.000 millones).

Un decreto del anterior Gobierno obliga a Hunosa a colocar estos 100.000 millones en su cuenta de pérdidas para no seguir enmascararando en la tarifa la subvención del carbón que compran las eléctricas. Según el mismo decreto, a partir de 1997, con los 100.000 millones de pérdidas de Hunosa pueden ocurrir dos cosas: que vayan con cargo al presupuesto del Estado o que se mantenga el sistema de subvención a través de la tarifa eléctrica si así lo decide el Congreso de los Diputados. El objetivo de Maastricht impide sobrecargar el presupuesto; por tanto, es muy probable que el carbón siga estando subvencionado por la tarifa eléctrica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 14 de junio de 1996.

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