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BALONMANO

España superó el escollo checo

Un tropiezo ante la potente República Checa no hubiera sorprendido a nadie, y menos tras la baja de Masip. Pero España hizo uso de sus reservas tácticas y cardiacas para imponerse por una engañosa diferencía en los últimos minutos. Una victoria mañana sobre Rumanía, colista, tras el descanso de hoy colocaría a España virtualmente en semifinales a la espera de que Croacia corte el paso en el otro grupo a Yugoslavia, principal rival de los españoles para Atlanta.Se temía a los checos, que también luchan por ir a Atlanta, tras su triunfo sobre Francia. Aparte de su tradición, había un motivo con nombre y apellido: Petr Hazl, un central cuya estatura (1,80) es inversamente proporcional a su inteligencia y habilidad. Por otro lado, se auguraba que Masip, lesionado para un mes, iba a ser difícil de suplir.

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Pues bien, Hazl transformó su juego en poesía deportiva durante los primeros 15 minutos, con especial clarividencia en las conexiones con el pivote, hasta que su entrenador lo mandó al banquillo con el fin, se supone, de reservarlo para el segundo tiempo. Tres minutos antes, España entraba por primera vez durante este campeonato en una larga fase con el marcador en contra (4-5), que se agrandó a 7-9 en el minuto 20.

La conclusión era clara: la solución para olvidar a Masip no se puede consolidar en un día. Además, el pivote Aitor Etxaburu, que contra Dinamarca fue Terminaitor, ayer era una sombra de sí mismo. Pero entonces llegaron dos inesperadas ayudas. Los árbitros, que castigaron con dos exclusiones encadenadas a los checos; de ellas, la primera fue harto rigurosa. Con esos frágiles, España logró remontar (11 - 10) poco antes del descanso. Sólo quedaba un cuarto de hora y el marcador (17-17) seguía dando miedo. Pero entonces llegó la erupción: la inteligencia de Duishebáiev, la impresionante habilidad en los extremos de Guijosa y Urdiales, y el coraje de Garralda. Y se pasó el escollo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de mayo de 1996