Tribuna
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¡Qué grande es el fútbol!

Gran salida. Formidables las salidas del Valencia, cargadas de ímpetu y de claridad. Recordó al Tenerife de la víspera. Pero enfrente el Espanyol no se desajustó como el Atlético del primer cuarto de hora. Su defensa amortiguó el golpe sin crujir.Demasiadas prisas. Rebajado el ímpetu inicial el Valencia mantuvo siempre una especie de ansiedad excesiva en su juego. Su fútbol tuvo siempre un tono precipitado, como si quisiera marcar el segundo gol antes que el primero.

Todo bien. El Espanyol lo hizo todo bien. Aguantó el primer arreón del Valencia y luego fue de menos a mas, como los buenos toreros. A partir de cierto momento fue mejor que su rival. Ocupó bien todas las zonas, jugó concriterio y tuvo en Urzaiz y Lardín elementos peligrosos. Fue raro que no puntuara.

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Arroyo. Un especialista en entrar con el partido en marcha, para ofrecerle al equipo llegada y remate cuando empieza a faltarles el aire a otros, particularmente a Fernando. Hizo lo suyo impecablemente: marcó un vibrante golazo.

Luis y Camacho. Dos entrenadores de la vieja escuela. Les separan bastantes años, pero les une un mismo concepto. Hay algo de añejo en lo que ellos proponen, que a pesar del paso del tiempo no termina de pasarse de moda. El que ellos propugnan no es el único fútbol posible, quizá no es el mejor, pero mantiene virtudes que sirven todavía. Virtudes que pueden ofrecer partidazos como el de ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0019, 19 de mayo de 1996.

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