"Ante el dolor, el autocontrol puede ser más eficaz que los fármacos

La psicóloga Marta Martín importa una experiencia cubana

, "El dolor es una experiencia subjetiva y no hay termómetro que lo mida". La doctora Marta Martín, del Servicio Nacional de Reumatología del hospital 10 de Octubre de La Habana, considera que para entender y tratar con éxito el dolor crónico es necesario conocer todos los factores psicológicos negativos, que influyen en su agudización. Y para demostrarlo recurre al ejemplo de un paciente al que atendió hace unos años en Cuba, aquejado de artritis reumatoide: "Estaba tan convencido de que su dolencia no tenía solución, que ningún tratamiento médico conseguía curarlo".

Juntó a un equipo de psicólogos, la doctora Martín, que la pasada semana participó en Valencia en el III Congreso Internacional de la Sociedad Española del Dolor (SED), puso en marcha hace unos años un nuevo sistema evaluativo del dolor y las discapacidades, conocido como GEMAT (implantado en todos los hospitales cubanos), que posteriormente fue adaptado a la población española y actualmente se utiliza en la Unidad del Dolor del hospital La Fe de Valencia.

Este sistema pretende identificar los factores psicológicos que agravan el dolor en un momento determinado, así como los recursos del paciente frente a su enfermedad, para poder orientar consecuentemente el tratamiento.

No sólo médicos

Partidaria del abordaje multidisciplinar del dolor -"que no debe ser tarea exclusiva de los niédicos"-, Martín dice que hay que evitar que el paciente se identifique a sí mismo como un depresivo por el hecho de que se le envíe al psicólogo, "pero es importante que sepa que el miedo, la ansiedad o la astenia pueden agravar muchísimo su dolor, ya sea éste de espalda, posparto o incluso los dolores oncológicos". Y añade que las personas que se quejan de algún tipo de dolor -"esa sensación desagradable, descrita en términos de lesión real o imaginaria, y vivida como tal", en palabras de un experto- no suelen ser mentirosas.La meta final del GEMAT es conseguir una reducción del consumo de fármacos y sustituirlos por técnicas de autocontrol y relajación, "que pueden ser más eficaces a largo plazo", según la doctora, que no olvida las bajas laborales y los trastornos de personalidad que se derivan del dolor. "Aunque en algunos casos el alivio es urgente y es humano calmar el sufrimiento de inmediato", matiza.

Consciente de que la ciencia latinoamericana se nutre a menudo de los avances tecnológicos de EE UU, Martín entiende que tanto los patrones de vida como la forma de sufrir y quejarse son muy diferentes, por lo que no se pueden importar terapias de otras culturas si no se adaptan primero al carácter latino -el GEMAT está pensado fundamentalmente para población de habla hispana-

Este sistema evaluativo, que consta de 13 subtests que permiten dibujar un perfil del paciente, se está empezando a aplicar en niños (aún está en fase de experimentación en el hospital pediátrico de Tarará, en Cuba), aunque de momento sólo se ha probado con escolares que ya sepan leer y escribir. Y es que los médicos están aún lejos de encontrar el tratamiento ideal para el dolor pediátrico, ya que es muy difícil saber qué le duele a un niño cuando llora.

El GEMAT concuerda con la definición del dolor aprobada por la Organización Mundial de la Salud (OMS): "Sensación desagradable, descrita en términos de lesión real o imaginaria, y vivida como tal".

Todas las comunidades autónomas españolas, excepto Extremadura, Castilla-La Mancha y Ceuta y Melilla, tienen unidades del dolor, creadas hace más de cincuenta años por los anestesistas. El grado social de desconocimiento de esas unidades es todavía muy alto, según los participantes en el Congreso: anestesistas, internistas, generalistas, enfermeros y psicólogos.

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