MOTOCICLISMO: GRAN PREMIO DE JAPÓN

Crivillé acaricia la victoria en Suzuka

La exhibición del japonés Norifumi Abe impidió el triunfo del piloto catalán

Àlex Crivillé (Honda) escogió ayer el mejor de los escenarios y el momento perfecto para confirmar que su candidatura en la categoría reina del Mundial de motociclismo es tan válida como cualquier otra y más sólida que bastantes. El piloto catalán visitó el podio por primera vez esta temporada al terminar segundo en el Gran Premio de Japón y enunció así cuál es su camino para 1996: va a luchar por ser campeón del mundo. Y puede que esté en disposición de conseguirlo si ofrece más carreras como la de ayer, aunque al final sucumbiera al empuje enloquecido de Norifumi Abe (Yamaha), el ídolo local.Cuando empezó la temporada, a menos de un mes en Malaisia, Crivíllé anunció que no iba a ser conformista. Sus prestaciones certificaban esa ambición. La violenta caída en Shah Alam retrasó la puesta en escena del guión, aunque su mano maltrecha no fue motivo de pérdida de confianza por parte del noi de Seva, que superó con nota la segunda prueba en Indonesia.

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Ayer, en Suzuka, no hizo, por tanto, sino certificar su opción para 1996. Fue, además, en un circuito que nunca se le había dado bien y frente a todos sus patrones. "Ser la mejor Honda en Suzuka, una pista muy importante para las marcas japonesas, y pelear por el triunfo es muy positivo. Hubiera querido ganar, pero no pudo ser", dijo el piloto español, de 26 años.

La perspectiva de Jerez

Sólo faltó un ingrediente, la victoria, para que Crivillé tuviera un día completo. En realidad, más que faltar, sobró la sorprendente exhibición del héroe nacional de las dos ruedas, Norick Abe, un piloto con maneras y aspecto de estrella del rock que ayer apareció casi de la nada -fue 11º en los entrenamientos-, cuando no se le esperaba, para lograr el primer triunfo de su vida en el Mundial. Con su pilotaje más allá del límite, Abe relegó a Crivillé, para goce y disfrute de los 71.000 espectadores que estuvieron en Suzuka.Sin embargo, el piloto japonés no consiguió ocultar las buenas sensaciones que su rival español desplegó para la percepción global de la temporada. Que se prepare Jerez, escenario dentro de tres semanas de la cuarta cita del año. Allí va a ser donde Crivillé no busque otra cosa que el triunfo. Afrontará la carrera de casa pletórico de moral y de confianza. Y con las alas que siempre da el apoyo de la afición.

La carrera tuvo un ritmo trepidante. Durante muchas vueltas, cada paso por la estrecha chicane pareció magia, tal era la cantidad de motos que viajaban en fila separadas por un puñado de centímetros. Entre ellas, todos los favoritos, y Crivillé siempre bien colocado, aprovechando su excelente arranque desde la pole position.

Cuando Abe se situó en cabeza, en la octava vuelta, llegó el momento de darlo todo. Algunos quedaron por el camino, como el brasileño Alex Barros (Honda), líder del Mundial antes de la prueba. Y sólo Crivillé fue capaz de resistir los tirones del japonés, aunque cerca del final se vio obligado a acceder, con los neumáticos gastados e impotente ante la demostración de Abe. Seis segundos fue la ventaja de éste al. cruzar bajo la bandera a cuadros.

Entonces, el japonés lloró de alegría, y a Crivillé su segunda plaza le supo a gloria, lo mismo que al tercer inquilino del cajón, el estadounidense Scott Russell (Suzuki), que acabó por primera vez entre los tres primeros de un gran premio de 500cc. También hubo caras largas: el campeón del mundo Mick Doohan (Honda), por ejemplo, terminó sexto, con problemas de gomas, aunque sumó lo suficiente para situarse líder del campeonato.

Tampoco fue agradable la jornada para Sito Pons, cuyos pupilos quedaron muy retrasados. Alberto Puig (Honda) se clasificó noveno, en otra carrera progresiva. Cada día está más cerca de ser el que era, de superar definitivamente su lesión en la pierna izquierda, aunque aún le cuesta coger el ritmo y adaptarse a los nuevos mecanismos de su moto. Carles Checa (Honda), por su parte, fue décimo después de un fin de semana en el que nada le salió bien. El cuarto español de la categoría reina, Juan Bautista Bor a (Elf), fue 18º.

Estos tres pilotos buscarán mejorar en Jerez, igual que Crivillé, para quien sólo la victoria será motivo de satisfacción. "Está claro que voy a aspirar a lo máximo", comentó ayer. "Este resultado en Japón es muy bueno porque me da ánimo y confianza; aunque al final no pude seguir a Abe, estoy contento por que me he recuperado del mal comienzo en Malaisia". Crivillé es ahora sexto del Mundial, empatado con Checa, ambos a 13 puntos de Doohan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de abril de 1996.

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