El Gobierno británico distribuirá 1.400 millones entre los accionistas de Railtrack

El Gobierno británico anunció ayer su intención de distribuir cerca de 70 millones de libras(unos 1.400 millones de pesetas) entre los compradores de acciones de Railtrack, la compañía responsable de la infraestructura de los ferrocarriles británicos que saldrá a Bolsa el 20 de mayo próximo. La oferta, destinada a estimular el interés de los compradores en Railtrack, se financiará con cargo a las operaciones previas al 31 de marzo de 1996, cuando todavía era una empresa pública, lo que provocó la indignación de la oposición laborista y del grupo Salvad los Ferrocarriles que se han opuesto frontalmente al proceso. Jonathan Bray, portavoz de este grupo, calificó los dividendos a distribuir en octubre próximo como "sobornos" que saldrán del bolsillo de los contribuyentes.De acuerdo con las líneas maestras del proceso de privatización publicadas ayer, que serán completadas a comienzos de mayo, la oferta pública se desglosa en dos capítulos, el primero destinado a los ciudadanos de a pie. Los interesados en poseer una parte de Railtrack deberán desembolsar un mínimo de 380 libras, lo que les convertirá en dueños de 200 acciones. El segundo capítulo de la oferta pública de venta se dirige a las compañías nacionales y extranjeras a través de la City y quedará abierta el día 2. El precio por acción se desvelará el día antes. El plazo de compra concluirá el 15 de mayo para el modesto inversor y el 17 para la segunda oferta.

Railtrack, dueña de las vías, señalizaciones y estaciones de ferrocarril británicas será puesta a la venta íntegramente, lo que dificultará su readquisición por el Partido Laborista, que se ha opuesto radicalmente a la privatización de British Rail si gana las futuras elecciones generales. Ayer, Clare Short, de Transporte Laborista, denunció la propuesta del Gobierno pero reconoció que sería "irresponsable" por parte de la oposición sembrar la alarma entre los accionistas anunciando una futura renacionalización que no va a ser posible.

Oposición laborista

La portavoz laborista se limitó a hacer un llamamiento a los demás partido políticos para que "detengan" el proceso en la Cámara de los Comunes, donde mañana será debatida la venta de Railtrack. Con una mayoría de tan sólo un diputado, la posición del Gobierno no es precisamente halagüeña de cara al debate de una iniciativa que ha encontrado considerable oposición en las propias filas tories."La red de ferrocarriles del país sufrirá en su conjunto los efectos de esta privatización que sólo conseguirá desplazar a la gente a las carreteras", dijo ayer Short. "Lo único que pretende el Gobierno con esta medida es obtener el dinero necesario para bajar los impuestos y sobornar así a los votantes con vistas a las próximas elecciones generales".

La venta de Railtrack que, según directivos y asesores de la compañía espera alcanzar en Bolsa un valor de 1.800 millones de libras, aparece como un ejercicio de privatización más sencillo que la distribución de franquicias de las líneas férreas. Aún así, una encuesta realizada entre el personal de la compañía y publicada ayer, reflejaba el grado de inquietud que la privatización ha despertado entre los trabajadores. Un 75% de los encuestados consideraba que el efecto de la venta será muy negativo en la seguridad del ferrocarril.

El Gobierno contempla la operación como un camino seguro para lograr fondos con destino a las arcas públicas. El ministro de Transporte, George Young, se mostró seguro ayer del éxito de la venta de Railtrack, por la que se habían interesado ya 900.000 pequeños inversores que hicieron sus reservas de acciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 15 de abril de 1996.

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