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El enigma de Gagarin

Al cumplirse 35 años del primer vuelo espacial, la muerte del astronauta soviético sigue siendo un misterio

Los rusos no pueden resignarse todavía a la trágica pérdida de Yuri Gagarin, que el 12 de abril de 1961, cuando circunvoló la Tierra en la nave Vostok, se convirtió en el héroe preferido de la Unión Soviética y en el primer hombre en viajar al espacio exterior. Gagarin dio una vuelta a la Tierra y descendió a los 108 minutos. Pero, ya en la atmósfera, abandonó la cápsula de la nave Vostok y descendió en paracaídas, hecho que en un principio se ocultó para poder homologar el récord de altura, que exigía que el piloto aterrizara en el aparato. Siete años más tarde, Gagarin, ídolo que encarnaba los sueños de millones de personas, murió en extrañas circunstancias: después de cumplir una sencilla tarea, a los dos minutos de finalizar su último vuelo de entrenamiento, pidió permiso para regresar a la base, a la que nunca llegó.¿Qué sucedió en aquellos trágicos dos minutos desde que Gagarin tomó rumbo al aeródromo y el momento en que el avión se estrelló? ¿Estaba borracho como se rumoreó? ¿Hubo un fallo técnico? ¿Un objeto extraño hizo perder la estabilidad al caza? ¿Fue víctima de un atentado?

Hasta el día de hoy, los rusos discuten estas versiones, además de otros rumores absurdos como, por ejemplo, que Gagarin no murió, sino que fue encerrado en un psiquiátrico por orden del entonces líder soviético, Leonid Bréznev, a quien le habría tirado a la cara una copa de champaña durante un banquete en el Kremlin. La vitalidad de los rumores se debe, ante todo, a que, en su tiempo, la comisión creada especialmente para investigar el accidente no publicó conclusión alguna. La explicación de ello es que, en realidad, no se pudo determinar con certeza a qué se debió el accidente, aunque sí se puede decir a qué no se debió.

No se debió, por cierto, a que Gagarin estuviera borracho. Esto no significa que a Gagarin no le gustara beber. Como explicó a este corresponsal Guerman Titov, el segundo cosmonauta soviético, "éramos jóvenes y alegres, y por supuesto que bebíamos cuando podíamos; por ejemplo, cuando íbamos de caza, o en las fiestas".

Todo el que conoce el régimen de los pilotos militares y las revisiones médicas que deben pasar antes de cada vuelo saben que es imposible que Gagarin hubiera estado bebido.

No se debió tampoco a un fallo técnico: como unánimemente dictaminó la comisión, el avión funcionaba normalmente en el momento de estrellarse. Queda, pues, pensar que hubo un factor exterior que hizo que el caza cayera en barrena. Y aunque Gagarin logró dominar el avión, entre las nubes y la tierra sólo quedaban unos trescientos metros cuando salió del picado. Como dicen los expertos, le faltaron sólo dos segundos o doscientos metros para haber evitado la muerte.

La teoría más espectacular sobre la causa de la desestabilización del avión pertenece al también cosmonauta Alexéi Leónov. Éste asegura que, antes de que el caza de Gagarin explotara, oyó un sonido similar al que produce un avión supersónico al elevarse, lo que querría decir que otro aparato pudo haber pasado demasiado cerca del caza de Gagarin, haciéndole entrar en barrena.

En todo caso, el programa espacial soviético pasa por grandes dificultades en este aniversario. Ayer, los dos astronautas rusos y la astronauta estadounidense que habitan la estación espacial Mir hicieron fiesta para conmemorar el hecho. El presidente ruso, Borís Yeltsin, condecoró en el Kremlin a 25 astronautas y técnicos, y afirmó: "El programa espacial es una prioridad nacional para Rusia". También firmó un decreto para crear en Samara, a mil kilómetros de Moscú, una fábrica de cohetes espaciales, y anunció que el Gobierno destinará un billón de rublos adicionales (60.000 millones de pesetas) al programa espacial nacional. Una suma urgentemente pedida por sus responsables.

Y es que los problemas financieros amenazan la participación rusa en la estación internaciortal Alfa, el proyecto mundial más importante. El director de la agencia espacial rusa, Yuri Koptev, advirtió esta semana que la construcción del módulo de servicio de la estación, que se hace en Rusia, lleva cinco meses de retraso por falta de fondos y que si este retraso persiste Rusia puede quedar fuera del proyecto. Mientras tanto, un cohete ruso lanzó esta semana por primera vez un satélite de comunicaciones construido en EE UU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de abril de 1996