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Valladolid, 0; Español, 0

Privado del concurso de tres de sus pilares básicos, el Espanyol se limitó a mantener el tipo en el Nuevo Zorrilla de Valladolid. Camacho armó un equipo macizo para compensar la ausencia de los recursos más brillantes a nivel individual. Con Brnovic en Yugoslavia, Lardín en la República Checa y Francisco en Barcelona, por decisión del técnico blanquiazul, el Espanyol echó mano de cinco defensas y le salió bien.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de marzo de 1996