MAESTROS Y MENDIGOS
Nunca por las calles de Santander se había interpretado a Mozart y Chaikovski con tanta brillantez y sólo al precio de "la voluntad" de los ciudadanos. Ocurrió anteayer, miércoles 6 de marzo. El Ballet de Moldavia representaba en el teatro Coliseum, en funciones de tarde y noche, El lago de los cisnes, secundado por la Orquesta Nacional Moldava, integrada por 56 profesores. Sin duda debido a sus escasos salarios, los músicos, desafiando el frío reinante, se dividieron -aquí, un trío de violinistas; allá, un dúo de saxofones; más lejos, una señorita tocando el clarinete- por el corazón de la ciudad. Con los estuches de sus instrumentos abiertos sobre el suelo, a modo de caja recaudatoria, los músicos moldavos convirtieron Santander durante dos horas, antes de cumplir con sus obligaciones en el teatro, en altavoz de sus dificultades dinerarias y de su maestría.-


























































