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Los socialistas andaluces se decantan por un pacto con el PA

Los socialistas andaluces se enfrentan a una situación política que prácticamente no imaginaron ni en sus mejores sueños: pueden gobernar en la comunidad autónoma sin depender de Izquierda Unida que ha sufrido un gran batacazo electoral y que, incluso, va a empezar a sufrir presiones internas para modificar su política en los ayuntamientos. Con un PP instalado sin grandes posibilidades en la oposición, la única pregunta en Andalucía era ayer saber cómo lograban un acuerdo el PSOE y los andalucistas de Pedro Pacheco; y la batalla interna que va a abrirse en la dirección regional de IU.

"Tenemos a Chaves para rato", fue el comentario generalizado, pasadas las dos de la madrugada de ayer, de los dirigentes del PSOE andaluz, quienes celebraban el triunfo obtenido por quinta vez consecutiva en Andalucía. La cúpula del PSOE regional estaba más satisfecha con la lectura interna de los resultados (se avecinan malos tiempos para los guerristas) y con el cebollazo electoral del partido de Luis Carlos Rejón, que con haber superado al Partido Popular de Javier Arenas.El PSOE hará hoy una valoración de los resultados electorales, totalmente inesperados. Ni la previsión más optimista de sus dirigentes auguraba superar los 50 escaños, menos aún quedarse a tres de la mayoría absoluta. En principio, el PSOE no cree necesario pactar la presidencia del Parlamento andaluz (que perderá IU), aunque sí llegar a un amplio consenso en la Mesa de la Cámara.

En cuanto a los pactos, la tendencia general es coquetear con el Partido Andalucista, máxime cuando su candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía, Pedro Pacheco, prestó la misma noche electoral sus cuatro diputados a la gobernabilidad de la región. El diálogo con IU, según fuentes del PSOE, se consideraba muy difícil, dada la desconfianza que impera entre ambas formaciones.

Socialistas y PA estuvieron tanteándose la noche electoral y ayer lunes a través del teléfono. Pacheco tiene claro que no va a firmar ningún pacto de legislatura, aunque sí está dispuesto a llegar a acuerdos puntuales con e¡ PSOE. A cambio reclamará apoyos en los ayuntamientos donde gobiernan los andalucistas.

En clave interna, la victoria en Andalucía supone la consolidación de Manuel Chaves como líder de los socialistas andaluces. Chaves, que siempre ha estado cuestionado por los guerristas en su papel de secretario regional, incluso por algunos que se sientan con él en la ejecutiva, ha acallado en una noche las voces críticas que se alzaban contra él. La idea de la ejecutiva regional es convocar cuanto antes el comité director (el máximo órgano entre congresos) y escuchar y ver en esa reunión a los guerristas. Los renovadores más exaltados recuerdan aún el manifiesto firmado por el grupo de Antequera en, el que se acusaba a Chaves de crear la mayor quiebra orgánica del PSOE de Andalucía y además de cuestionar su candidatura a la presidencia a la Junta.

La cara opuesta de la moneda es Luis Carlos Rejón, que vivió encerrado, primero en una suite del hotel sevillano Los Lebreros y después en su casa de Sevilla, la larga noche y el día posterior a su sonada derrota electoral: Izquierda Unida-Los Verdes-Convocatoria por Andalucía pasó de 20,a 13 diputados en la Cámara autonómica, perdió 88.000 votos y dejó de ser decisiva para la marcha de la vida parlamentaria. Las primeras voces en contra de la estrategia seguida en este año y medio por el dirigente izquierdista se alzaron rápidamente.

Rejón se vanagloriaba hasta ahora de haber superado el techo de Julio Anguita en Andalucía, con los 20 escaños obtenidos en el 94. La noche del domingo volvió su discurso del revés. Sus primeras declaraciones fueron para resaltar que su actuación tuvo el respaldo de la dirección de IU: "Toda nuestra estrategia fue colectiva. Analizaremos, pues, colectivamente los resultados. Mi cargo está a disposición de la organización, pero no es tiempo de dimisiones, sino de buscar soluciones".

Dardos contra Rejón

Varios dirigentes de IU durante la noche electoral apuntaron sus dardos contra Rejón. Las principales críticas procedían de la corriente Nueva Izquierda, a la que el dirigente de IU considera minoritaria y poco representativa. Herminio Trigo, ex alcalde de Córdoba, manifestaba: "Evidentemente, se han cometido errores importantes. Ignoro quién es el responsable de la derrota". Según Trigo, está claro que "el electorado ha pasado factura a IU por año y medio de confrontación con el partido socialista". La negativa de la coalición a respaldar los presupuestos fue "el último error de IU".

Tampoco Juan Manuel Sánchez Gordillo, alcalde de Marinaleda y número dos por Sevilla al Parlamento andaluz, se anduvo por las ramas: "Yo era partidario en el presupuesto de haber llegado a acuerdos con el PSOE y de no adelantar las autonómicas. Pensaba que iba a funcionar el voto del miedo a que se fuera Felipe González. El tirón electoral del PSOE en Andalucía ha sido a costa de Izquierda Unida".

Antonio Romero admitió que los resultados de las andaluzas son "una derrota muy seria, de la que hay que responsabilizar a toda la dirección de IU en Andalucía, y no sólo a Luis Carlos Rejón".

Romero acepta que el declive de IU empezó cuando decidió no ayudar a que salieran adelante los presupuestos andaluces y se aceleró por la postura mantenida en los ayuntamientos "en los que se pudo pactar con el PSOE y no se hizo".

Diego Valderas, que ve desaparecer cualquier posibilidad de seguir siendo presidente del parlamento andaluz, provechó también las primeras horas para pedir "una reflexión profunda" para afrontar "el importante revés que nos han dado las urnas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de marzo de 1996

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