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Anguita admite el estancamiento, de IU y deja al PSOE que hable de futuros acuerdos

Calma, palabras de ánimo sonrisas forzadas entre los invitados a la fiesta de Izquierda Unida

"Izquierda Unida ha tenido un tímido avance". Fue la valoración más optimista de un Julio Anguita que, anoche, cuando los datos ya no dejaban lugar a muchas dudas, compareció ante los medios de comunicación para hacer un auténtico ejercicio de cruda sinceridad. Reconoció que los resultados estaban muy lejos de las expectativas que se habían hecho en algún momento. Ni asumió responsabilidades ni se las achacó a nadie. "Eso se hará" dijo, "en la presidencia federal del martes". Y entre tanto dolor, una alegría: nadie ha conseguido mayoría absoluta.

Pidió calma a su gente cuando le metían prisa para terminar una conferencia de prensa que llevó con aparente buen humor. Otra cosa, no. Pero Julio Anguita demostró anoche un gran dominio sobre sus propias emociones. Habló ante los periodistas de "tímido avance", pero dentro, en la. sala donde estaba encerrada la Presidencia Federal, su postura había sido más radical. Allí habló de estancamiento puro y duro. Sus compañeros de dirección le convencieron para que admitiera, al menos, un tímido crecimiento. Y lo hizo.Pero-Anguita sabe que, a partir de ahora, vienen tiempos duros.Él mismo admitiría después que "en los próximos días va a parecer que hemos descendido". Y sabe también que algo ha fallado. Porque aunque diga que "los votos son los votos y la conciencia política, la conciencia política", añade también que "hay que abrir más los ojos y los oídos -a la masa social".

Puede haber justificaciones para todo. Y si Félix Martínez de la Cruz decía a primeras horas de la noche que "los votos que nos han quitado a IU se han ido al PP". Anguita prefiere ser más cauto. Prefiere recordar que IU ha tenido que enfrentarse a los demonios del bipartidismo, a la ley D'Hont y a los efectos combinados de los dos anteriores. Está dispuesto a admitir responsabilidades. ¿Y a exigirlas? Eso es algo que decidirá la Presidencia Federal el martes. "No se lo voy a decir a usted antes que a ellos, ¿no?".

Pero, ¿dónde están los errores? Da igual si los hay o los ha habido. IU va a continuar con la misma política. Porque Anguita cree que eso es lo que hay que hacer. "Nuestra postura ha sido nítida. Hemos estado contra la corrupción, el GAL y a favor de los trabajadores. Y así seguiremos

No quiso pronunciarse -"no soy yo quien tiene que hablar primero - sobre la posibilidad de ayudar a formar Gobierno al PSOE. Los miembros de la Presidencia Federal que le acompañaron en su noche triste le quisieron convencer de que en aquel momento había que ofrecer al PSOE una alianza, a través de los medios de comunicación. No aceptó. Anoche, también varios dirigentes de IU anunciaron que en la próxima reunión de la presidencia federal de la coalición "exigirán la asunción de responsabilidades".

Sin embargo, lo cortés no quita lo valiente. Y Anguita, que mostró su alegría porque el PP no obtuviera los resultados que se temían, valoró -"la verdad es la verdad"- que el PSOE "haya resistido muy bien toda la serie de escándalos. Y eso debe llevamos a la reflexión". ¿Y a González que le desea?, pregunta alguien. "¿Que qué le deseo?", dice Anguita desconcertado. "Que gire a la izquierda".

Anoche, Andalucía era más que una espina en el corazón de IU. Un dolor que ni siquiera e quitaron los invitados que le recibieron con un clamoroso: "Aquí está la izquierda de verdá. Las cosas como son". Anguita admitió -"si se confirman los datos"- que "ha habido un descenso sensible". En la Tierra de María Santísima lo del avance de IU es de los de un paso adelante y dos atrás. Mejor que la Virgen nos hubiese dejado como estábamos.

Lo que va mal siempre puede ir peor

Ante todo, mucha calma. No todo está perdido. "Lo que pasa es que los de izquierdas suelen votar más tarde". Hay que darse. ánimos como sea. Los de derechas, ya se sabe, votan después de misa o antes de ella y sus votos son los primeros que se leen. Vale todo para no caer en el más absoluto abatimiento.Calma y ánimo, que no se acaba el mundo. Sonrisas de oreja a oreja en los escasos dirigentes que han salido a ver a los invitados que, solos y desorientados, esperan unos resultados que se adivinan tristes. Sonrisa de circuntancias. Si se les forzara un poco, llorarían. Fijo.

Pero calma. Mucha calma. Sobre todo, ante el baile de cifras, ante los sobresaltos de unos sondeos, de unos primeros escrutinios que iban desde la victoria del PSOE a la exaltación del PP. "¿E Izquierda Unida?", pregunta alguien. Se mueve poco. Entre los 22-25 escaños. "Vaya ...".Alivio. Lo peor es Andalucía. En Andalucía las noticias no son buenas. Bueno, son francamente malas, para qué vamos a engañamos. No son los periodistas quienes preguntan. Franco González, del PASOC, pide noticias. "¿Sabéis vosotros algo? Esto es un desastre". Isabel Vilallonga va de un lado a otro, haciendo de tripas corazón: "Ya dijimos algunos que había que cambiar el discurso. Y eso que, al final, más o menos algo conseguimos". Pero ni así. Juan Berga coincide con su compañera de filas: "Incluso 22 o 25 se queda por debajo de nuestras previsiones".

Pero Andalucía... Ay, Andalucía. ¿Quién habla de Andalucía? Cristina Almeida. "La coalición ha pagado el desgaste que ha significado no llegar a un acuerdo en Andalucía". Y entona un mea culpa, un acto de contricción solidario. "Todos tenemos la culpa". Y el propósito de enmienda de Ángel Pérez: "La izquierda tiene que repensarse como actuar de ahora en adelante desde un ámbito transformador que presione sobre la política de de derechas que va a aplicar el PP".

Alguno de los invitados que se mueven entre el frugal buffet -canapés, patatas fritas, corteza y panchitos- y las, pantallas de televisión que vomitan encuestas, opiniones, datos -malditos datos- dicen casi lo mismo. "No me esperaba esto. Yo creía que íbamos a salir mejor librados. Lo malo es lo que haga mañana el del bigote", dice José Ramón, 22 años.

Lo que pase mañana. Pero mañana en este momento preocupa menos que lo que está sucediendo hoy. Menos que los resultados de hoy,esos que va avanzando inexorablemente la radio, la televisión.

Unos datos que clavan como en una cruz de sufrimiento en 21 o 22 escaños a IU. "¿No eran 22-25?". Eran. Ahora mismo acaban de dar los resultados con el 60% del escrutinio: 21 para lU. "No lo entiendo", murmura Alfonso, un jubilado de 70 años. Los demás partidos suben o bajan en una ruleta continua y atroz, pero IU no parece moverse.

Alfonso lleva en un papel sus resultados. Los que él, con el corazón, ha calculado, sin encuestas ni sondeos: El PP, 150, el PSOE 142, Izquierda Unida 30. "Con estos datos, de salir estos datos, Julio Anguita habría pactado con el PSOE y habría habido un gobierno de izquierdas". Pero, en fin.

Nadie se esperaba estos resultados. Parecía todo tan fácil.

Rafaela, ama de casa -dice coqueta que tiene 51 años pero reconoce algunos más- no se cree los resultados que están dando por la tele. "No esperaba que este país diera un paso atrás, votando a la derecha. Sé que no va a cambiar nada, porque el PP, va a hacer lo mismo en connivencia con el PSOE, pero es que a esos", dice con un expresivo gesto, "después de cuarenta años no les conozco nada bueno".

Ella va a seguir votando a IU. Pero tiene nostalgia por aquel PCE que "ya no es lo que era, pero como ahora todo es más moderado". Begoña, una funcionaria de 42 años, ha votado a IU para que "saliera Diego López Garrido". A Diego López Garrido nadie le ha visto. Va de número siete en la candidatura de Madrid, pero parece que hasta el número seis, Inés Sabanés, tiene el escaño en el aire. Begoña se temía que no iba a salir, pero ha votado IU porque "están más concienciados, más solidarios y están más preocupados por las clases bajas".

Después de salir Julio Anguita, de confesar urbi et orbe el estancamiento, el desastre, queda en el aire como una especie de tristeza. Y eso que Julio, animoso y sereno, ha ido de un sitio a otro con la sonrisa en los labios, ha bromeado con los periodistas, pero... no está nadie para nada.

La televisión anuncia: IU, 21 escaños. Y de Andalucía nadie dice nada. Lo que va mal, siempre puede ir peor. Fijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de marzo de 1996

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