Las ráfagas del Albacete hunden a un Mérida tosco
Al Albacete le bastaron algunas ráfagas de fútbol para hundir, poco a poco, a base de eterna paciencia, a un Mérida arcaico, tosco y de conceptos decimonónicos, que permitió a Balaguer dormitar en su hamaca toda la tarde. Como casi siempre, el cerebro se impuso al músculo puro y duro; pese a que el pensador y líder Zalazar no anda fino y su estilismo se pierde en demasía. Pero sus jovencísimos lugartenientes Jesús y Josico, expertos en robar balones, se agigantan y suplen las carencias físicas del hispano-uruguayo.


























































