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Un fraude detiene la privatización de una línea británica de ferrocarril

El complejo proceso de privatización de los ferrocarriles británicos se saldó anteayer con un nuevo escándalo cuando una de las tres primeras franquicias otorgadas por el Gobierno hubo de ser "congelada" pocas horas antes de que empezara a operar. Un fraude en la venta de billetes detectado a última hora del sábado en la línea London, Tilbury y Southend Rail (LTS), que tenía anunciado comenzar sus servicios ayer bajo la gestión de la compañía privada Enterprise Rail Ltd., provocó una' pequeña catástrofe.Por primera vez en 48 años, las tres primeras líneas de ferrocarril gestionadas por compañías privadas iban a ponerse en marcha desde la estación de Waterloo, en Londres. Sólo dos pudieron hacerlo: la línea de trenes del Suroeste y la denominada Great Western. Las tres franquicias fueron otorgadas en diciembre pasado por el Gobierno británico. La LTS se vió envuelta en un escándalo que ayer llevó al portavoz Laborista de Transportes, Brian Wilson, a reclamar una investigación policial.

La alarma se encendió el sábado cuando uno de los directivos de LTS presentó su dimisión a causa de "una grave irregularidad" en la venta de billetes, según declaró más tarde un portavoz del Office of Passenger Rail Franchising (organismo que controla la privatización). Al parecer, los billetes de la línea de Londres y Tilbury, conocida popularmente como la "línea lamentable", eran reutilizados en Upminster, Essex, una estación en la que los usuarios del ferrocarril pueden transbordar al metro.

El fraude mencionado venía costándole unas 30.000 libras mensuales al metropolitano londinense. George Young, ministro de Transportes, aseguró que la privatización de la línea en entredicho quedará congelada en tanto se resuelve el escándalo de los billetes.

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