Empresarios, sindicatos y oposicion alemanes critican el plan de reactivación del Gobierno

El plan de 50 puntos para apoyar el incremento de las inversiones y el empleo presentado por el Gobierno federal alemán el martes en Bonn no ha podido tener peor acogida: los empresarios, los sindicatos y, cómo, no, la oposición socialdemócrata del SPD lo critican con más o menos ferocidad. Sólo dos o tres expertos, en la materia se manifestaron de forma positiva sobre el plan, que fue anunciado al unísono con el elaborado por el Gobierno francés.

Disparan contra el Gobierno desde todos los flancos. Si se hace caso a las primeras reacciones, un día después de la publicación del plan del Gobierno, que pretendía reducir a la mitad el número de parados en Alemania, todo quedará en un deseo.Apenas existen un par de declaraciones positivas de dos de los cinco sabios encargados de dictaminar cada año sobre la economía alemana. El resto compite en hacer pedazos al plan del Gobierno.

Para los sindicatos, el plan de Bonn es un mero más de lo mismo. El primero en manifestarse en esta dirección fue el presidente del poderoso sindicato IG Metall, Klaus Zwicke1, la misma noche del martes. El sindicalista sospecha que el plan no es más que un intento de coser la coalición gubernamental entre democristianos (CDU/CSU) y liberales (FDP) ante las elecciones regionales del próximo 24 de marzo, una auténtica piedra de toque para el Gobiereno de Bonn. Sospecha Zwickel que tras las elecciones se irá al fondo de la cuestión.

Para el presidente del sindicato de trabajadores públicos (OETV), Herbert Mai, con el plan "se produce un retroceso en las viejas ideas de que los beneficios fiscales para los empresarios y el desmantelamiento social para los trabajadores produce crecimiento y éste de forma automática puestos de trabajo. Así no pueden funcionar las cosas". Añade Mai: "Éstas son viejas recetas que desde 1982 no han funcionado. Desde hace 13 años se intenta crear empleo por ese camino, para controlar el problema del paro. El resultado es que entre tanto tenemos en enero más de cuatro millones de parados, la cifra más alta desde el final de la guerra. Ésta es la prueba de que esos conceptos no funcionan".

Los empresarios no son mucho más benévolos con Bonn. En una declaración de Asociación de la Industria Alemana (BDI), se felicitan de la intención del Gobierno de reducir la participación del Estado de un 50% a un 46%, "sin embargo la industria echa de menos un compromiso tan claro de la cuota de presión fiscal". Para la BDI, el plan "resulta insuficiente" y para que tenga un efecto sobre los inversores, "tenía que llegarse a una desgravación neta para las empresas y no, como prevé el programa de acción, en un equilibrio". Para los empresarios de la BDI, la reforma fiscal llega demasiado tarde y "así no se puede alcanzar el objetivo de crear dos millones adicionales de puestos de trabajo".

El jefe del grupo parlamentario socialdemócrata en el Bundestag, Rudolf Scharping SPD), ha recurrido a la ironía en lana entrevista matutina ayer en la televisión. A la metáfora del ministro federal de Economía, el liberal Guenter Rexrodt (FI)P), de que el programa significa un choque vitamínico, replica Scharping: "Yo creo que se trata más bien de un barbitúrico para dormir, porque aquí lo que se hace es meter vino viejo en odres nuevos". Para Scliarping, el Gobierno ha abierto de nuevo "trincheras ideológicas, que de hecho te níamos que superar para salir del paro". Critica Scharping (SPD) que en Alemania exista un sistema fiscal injusto que permite los que viven de la asistencia social del Estado y los millonarios tengan algo en común: no pagar impuestos.

Reducir costes

Scharping (SPD) asegura que los democristianos (CDU) deben preocuparse de reducir los costos no salariales y reducir la carga fiscal sobre empresarios medios y artesanos, en vez de favorecer fiscalmente a entrenadores de fútbol, ministros y diputados.El catedrático Rolf Peffekoven, uno de los cinco sabios de la economía alemana, se manifiesta de forma positiva sobre el programa gubernamental: "Se producirá una reducción fiscal de 4.000 millones de marcos (340.000 millones de pesetas) y esto debería fomentar las inversiones y el consumo. De ahí se puede derivar una mejora de la situación coyuntural. Por lo tanto, el plan es una contribución para crear puestos de trabajo, pero no es posible fijar una cifra". Wolfgang Franz, otro de los cinco sabios, opina que se trata de lograr que los emprerios aumenten sus ingresos, para nuevas inversiones y nuevos puestos de trabajo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 31 de enero de 1996.

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