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Los alumnos de la Autónoma entierran a 'San Kanuto'

La tradición se rompió ayer. Por primera vez en diez años, el muñeco de San Kanuto no salió en procesión por el campus de la Autónoma (36.000 matriculados). Los alumnos solían aprovechar esta celebración para reivindicar la despenalización del consumo de drogas. La fiesta este año caía en viernes, y era mal día. "Porque hoy [por ayer] viene muy poca gente a clase y tampoco este año hemos querido anunciar y celebrar la fiesta para evitar problemas con el decano y con la prensa. Hemos enterrado a San Kanuto", señaló un estudiante, que prefirió omitir su nombre, de la Facultad de Filosofia, organizadores del festejo.Sin embargo, los universitarios de Cantoblanco no se privaron de fumarse unos porros en el césped. Y adelantaron la celebración al jueves. Sin previo aviso, y sobre el mediodía se reunieron casi un centenar de alumnos frente a la Facultad de Filosofía y Letras.

"Nos juntamos unos colegas para liamos unos canutos. Por lo menos, que los que habitualmente fumamos no perdamos esa costumbre de juntarnos una vez al año. No hacemos daño a nadie y hay gente que no tiene ni idea y nos critica sin saber que el hachís no es malo", contaba este alumno.

Entre los que critican a los partidarios de San Kanuto se encuentra la asociación católica Testimonio 2000. Una alumna de esta agrupación, Beatriz Fernández, de cuarto curso de Derecho,, decía: "Es vergonzoso que en la universidad se celebren este tipo de actos. Porque aunque ellos digan que no han celebrado la fiesta, sí que han consumido y han vendido droga en el campus. Damos una mala imagen de nuestra universidad y la mayoría de los estudiantes no consumimos droga".

También se ha alzado en contrá de San Kanuto la Asociación Cultural Universitaria de Estudiantes DISPAR. Uno de sus portavoces, Alfonso Luis Sánchez, lamentó a través de un escrito la celebración de la fiesta y aseguró que "no se resignan a que la Facultad de Filosofía y Letras se convierta en un inmenso fumadero de droga".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de enero de 1996