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Una protesta estudiantil impide el desalojo de unos chabolistas asentados junto a sus aulas

Doscientos cincuenta alumnos del instituto Tirso de Molina (Puente de Vallecas) impidieron ayer el desalojo de una familia con tres niños que habita en una furgoneta-chabola pegada al citado centro escolar, en la avenida de la Albufera. La pacífica concentración de, chavales entre los 14 y los 17 años hizo que el juez que ordenó el desahucio a instancias municipales decidiera aplazarlo al no saber qué hacer con los chicos. Después de dos horas, los numerosos efectivos policiales, una treintena de agentes locales y nacionales, abandonaron el lugar entre aplausos por su partida.

Los estudiantes secundaban la protesta convocada por el, sindicato Solidaridad Obrera y la asociación de vecinos de Los Huertos a través de carteles pegados por todo el barrio, a la que se sumaron también medio centenar de vecinos de la zona.. La participación de los menores en la concentración provocó algún rifirrafe entre los profesores del instituto y los policías. "Ustedes les han instigado a que vengan y estos chicos tenían que estar en clase", increpó un agente local a uno de los maestros mientras le pedía la documentación.

El profesor replicó: "Nada de eso, son ellos los que, al enterarse del problema, nos han dicho que no daban clase y que la hora de Ética la dedicaban a apoyar a esta familia". Los estudiantes, todos ellos de BUP, permanecieron en el lugar en medio de un ambiente de recreo y de ganas de ayudar.

El problema de la familia formada por Leopoldo Belmonte, de 28 años, su esposa y sus tres hijos de 4, 5 y 6 años comenzó hace 12 meses cuando, por problemas entre parientes, tuvieron que abandonar el piso de la madre de ella, que compartían con otras 10 personas.

"No teníamos adonde ir y decidimos montamos esta caseta (formada por una vieja, furgoneta y una caseta de tablas)", explica. En los servicios sociales municipales le buscaron a él un trabajo de monitor de tapicería. "Tenía que enseñar una serie de cosas que no conocía y, como tampoco sé leer ni escribir, me quedé cortado, sentí que no podía hacerlo y lo dejé sin decir nada", reconoce.

Este hecho le ha causado problemas con la Junta Municipal de Puente de Vallecas, que es quien solicitó el desalojo al juez por levantar una caseta ilegal en este solar baldío.

La concejal de Puente de Vallecas, Eva Durán, explica: "Se, les ha intentado ayudar repetidas veces desde los servicios sociales, además de ese trabajo de 120.000 pesetas mensuales que él dejó, a su mujer se le propusieron dos empleos de limpiadora y se negó", añade.

"También se les ofreció pagarles un mes de alquiler y la fianza y dijeron que no y rehusaron, asimismo, a que sus niños vivieran temporalmente en un colegio de la Comunidad", añade Durán. Belmonte replica que su mujer no puede ir por las mañanas a limpiar porque debe llevar los niños a clase.

La concejal afirma que la Junta ha enviado un informe favorable sobre la familia al Instituto de la Vivienda de Madrid (Ivima) de la Comunidad para que decida si puede alojarles. "El problema es que varias familias que viven en pisos muy precarios han amenazado con montar también casetas para que se les dé la misma solución", concluye Durán.

Los vecinos que apoyan a la familia aseguran que en el barrio hay bastantes pisos sociales vacíos desde hace meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de enero de 1996

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