Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
GENTE

PEZ DE PRESA

Norm Ball, pescador aficionado canadiense, no pudo dar crédito a sus ojos cuando descubrió qué el pez vivo que utilizaba como cebo regresaba con las gafas que había perdido dos semanas antes. Ball practicaba la pesca en el hielo -como hace en invierno gran número de canadienses- cuando perdió sus gafas en el agujero que había hecho para lanzar el hilo de su caña y creyó que nunca más volvería a verlas. Los más de seis metros de profundidad del lago Nipissing (Ontario), donde pescaba, eran una buena razón para ir pensando en comprarse otro par de gafas. Pero regresó a pescar al mismo lugar con unos amigos sin haber acudido a la óptica y, al recoger el hilo de una caña en la que parecía que había picado algún pez, descubrió que su cebo vivo se las había arreglado para engancharse a las gafas perdidas en las gélidas aguas dos semanas antes. "No podía creerlo. Comencé a tirar del anzuelo y allí estaban el pez y mis gafás", afirmó el sorprendido pescador, más satisfecho por la recuperación de sus lentes que por cualquier otra captura.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de enero de 1996