Por las listas abiertas
El próximo 3 de marzo no acudiré a la cita electoral a depositar mi voto. ¿El motivo? No tengo previsto realizar un viaje en esa fecha (si así fuera, podría enviar mi voto por correo); no he contraído ningún otro compromiso en ese día; mi salud es razonablemente buena y confío en que siga siendo así en los meses venideros. Tampoco soy un abstencionista por principio, ni un pasota de los acontecimientos políticos que interesan a nuestro país, su entorno o el mundo en general, sino más bien al contrario. Otras son las razones que me han llevado a tomar esta importante decisión, al menos para mí.Ninguno de los principales líderes políticos, de primera o segunda fila, consigue convencerme mínimamente con sus mensajes políticos y promesas electorales, sin hablar de sus praxis. Sin embargo, intuyo que en cualquiera de las listas que se presentan, encontraría personas que, con independencia del partido político al que pertenezcan, serían merecedores de mi confianza y, por tanto, de mi voto. Deseo votar a personas dispuestas a aportar lo mejor de sí mismas a la sociedad, con ideas innovadoras, honestas y comprometidas directamente con sus electores, y no a siglas que me resultan cada vez más confusas, enmascaradoras de ineficacia cuando no de corruptelas e incluso desideologizadas.
En estos momentos de profunda crisis, carencia de valores éticos y sociales y desencanto generalizado, se hace absolutamente necesario revitalizar la democracia. La inclusión de las listas abiertas en el sistema electoral sería un importante paso en este sentido, al fortalecerse el, vínculo entre electores y elegidos, con un más que probable enriquecimiento de los debates y actividades parlamentarios, desterrando el papel de comparsas" y "actores mudos" al que han sido relegados la mayoría de los diputados y senadores en el temor de "no salir en la próxima foto" si, actúan en conciencia y no por la "obediencia debida" a sus jefes de filas. Mi decisión es firme: no volveré a votar hasta que existan listas abiertas, es decir, disponer de la opción de elegir a personas con independencia de la lista por la que se presenten.-


























































