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ACTOS

120 estudiantes descubren el teatro con cinco actores

La clase de literatura de 120 alumnos de COU del Instituto de Bachillerato Gregorio Marañón trató ayer sobre la figura del dramaturgo alemán Bertolt Brecht. Pero en esta ocasión, el sitio de la profesora, Milagros Sánchez, lo ocuparon cinco actores que el mes pasado intervinieron en la representación de Terror y miseria del III Reich, de Brecht: Paco Merino, Chete Lera, Miguel Hermoso, Blanca Portillo y Ana Labordeta. Alumnos y actores repasaron la figura de Brecht, el teatro, el franquismo o el nazismo.

Alumno. ¿Cómo conseguís que se os oiga desde la última fila del teatro?Merino. La acústica de los teatros, cuando están bien hechos, debe permitir que se oiga bien.

Hermoso. También es una cuestión técnica. Todo el mundo puede aprenderlo.

Alumno. ¿Cómo es la preparación antes de salir a escena?

Lera. Cada uno tiene sus manías: unos cantan, otros cuentan chistes. Los hay autistas, que no quieren hablar con nadie, y comunicativos, que tienen que hablar con todo el mundo.

Portillo. Yo lo único que podía hacer en esta función era concentrarme y no pensar en nada para no reírme en escena.

Alumno. ¿Qué hacéis cuando os quedáis en blanco?

Lera. Nosotros lo llamamos meterte en un jardín". Normalmente te salvan los compañeros. Son accidentes que ocurren.

Alumno. ¿No os daba miedo tener al público tan cerca? [Terror y muerte del III Reich se representó en la sala Olimpia con el público sentado alrededor del escenario].

Merino. Para mí es mucho más difícil cuando está lejos porque no es que no lo veas, es que no lo sientes. Nosotros notamos cuándo se aburre el público, cuándo hay simpatía.

Alumno. Para preparar esta obra habréis tenido que viajar a la época de Brecht. ¿Os ha cambiado la forma de ver las cosas?

Merino. Yo no he vivido el nazismo, pero sí lo que había en España [el franquismo]. Realmente lo que me motivó para esta función es que esa situación se puede reproducir ahora: los skin, el racismo, son caldo de cultivo para lo que pasaba en la función.

Alumno. ¿Te afectó como actor la situación política con Franco?

Merino. Sí, pero más como persona. Yo creé un teatro independiente y presenté Las galas del difunto, de Valle-Inclán. La censura me devolvió la obra con tantas tachaduras que fue imposible hacerla.

Alumno. ¿Sois partidarios del teatro de entretenimiento o del teatro político?

Portillo. El teatro es el espejo y el reflejo del ser humano, en su vida privada y en su vida social.

Hermoso. Esencialmente, el teatro tiene que ser divertido y emocionante. Lo aniquilamos haciendo cosas excesivamente intelectuales.

Alumno. ¿Por qué sois tan distintos haciendo cine y teatro?

Portillo. ¿Qué diferencias notas?

Alumno. La voz. A veces en el teatro no se oye a los actores.

Lera. Eso viene de que en la televisión a veces no se cuidan los aspectos más importantes de la interpretación. Se piden caras conocidas pero no buenos actores.

Merino. En el teatro prima la voz y en el cine la imagen. Un buen actor debe acomodarse a lo que está haciendo.

Alumno. ¿Está suficientemente apoyado el teatro?

Chete. Eso sois vosotros los que lo vais a arreglar.

Portillo. Es una cuestión económica. El teatro no mueve tanto dinero como el cine.

Merino. La gente joven ha empezado a ir al teatro en los últimos años. Y van porque les interesa, no como antes.

Alumno. Nosotros no podemos ir porque es muy caro.

Merino. Seamos sinceros. ¿Cuánto dinero os gastáis en copas?

Alumno. Os habéis planteado alguna vez que que el teatro puede morir?

Lera. En el siglo XXV, cuando la gente vuele en utilitarios, habrá un garaje en el que un grupo de actores representaran a Shakespeare.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de noviembre de 1995