Los pinchadiscos de la General

La música en algunos cercanías depende del gusto del maquinista

Mozart o Beethoven viajan todos los días en los trenes de cercanías. Son escuchados por 600.000 pasajeros, aunque nadie recuerda haberlos visto. Éstos y otros compositores se cuelan a diario a través de los altavoces de los trenes. Pero a veces hay sorpresas.De los 193 convoyes que circulan por los raíles de la región, 153 ofrecen música. Al resto de los trenes, aseguran en Renfe, la música les llegará el próximo año. Y de esos 153 dotados de equipo de sonido, 70 tienen un sistema manual para cintas de casete que introduce el conductor. Los otros 83 disponen di un mecanismo de discos compactos blindado que el maquinista no puede manipular.

En teoría, ningún conductor de ferrocarriles puede seleccionar la música, que le viene programada previamente. Pero la posibilidad de introducir una cinta traída de casa -en el sistema no blindado- es difícil de controlar. El jefe de Mantenimiento de Cercanías, Fructuoso García, explica: "No podemos poner la mano en el fuego de que alguien traiga música pop, pero eso está prohibido, y el maquinista que se atreva puede ser sancionado".

El caso es que quejas ha habido. Una viajera de Fuenlabrada escribió a EL PAÍS para protestar porque en su tren tuvieran que oír repetidamente a Marta Sánchez mientras en otras líneas se programaba música clásica, lo que veía como, un signo clasista. Otros viajeros consultados por este diario en distintas líneas coinciden en que a veces han de soportar "auténticas fanfarrias" y "música muy machacona".

En realidad, Renfe programa en sus cercanías música clásica o bandas sonoras de películas: Sinfonía número 5, de Chaikovski, la banda sonora de la película El piano, de Michael Nymann, o La lista de Schindler; Las cuatro estaciones, de Vivaldi; Aleluya, de los monjes de Silos; 4ª y 5ª Sinfonía de Beethoven; Mujeres españolas, de Joaquín Turina; Habaneras de Carmen, por María Callas...

A unos les agrada la compañía musical, como a Alexander Genoux, empresario alemán de 44 años que reconoce que con música clásica el trayecto entre Las Matas y la estación de Recoletos se hace más corto. "En Alemania esto no existe y me parece una gran idea, porque haces el viaje más relajado".

En cambio, a otros les repatea. Es el caso del policía Francisco de Arriba, de 54 años, que sube al tren a las cinco de la mañana para ir desde Alcalá hacia Atocha: "Son 35 minutos de viaje y me molesta para echar un sueñecito. Además, a veces ponen música moderna que hace bastante ruido".

Precisamente, existe un número de teléfono, 506 70 67, que recoge sugerencias de los usuarios. La mayoría de las peticiones proceden de la zona sur, más de hombres que de mujeres, y piden mayor variedad musical.

El volumen de la música es otro problema. "La ponen muy fuerte y a veces es muy molesta. A mí me pone muy nerviosa", dice Almudena Sánchez, una estudiante de Alcalá, de 23 años, Fructuoso García responde: "La música en los trenes es muy suave para que relaje y el viaje no se note".

También hay algún melómano molesto que dice que el vagón no es el auditorio idóneo para la música clásica.

Sin embargo, una señora de la línea de Móstoles, al escuchar Las cuatro estaciones, de Vivaldi, exclama: "Uy, qué música más ratonera".

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Logo elpais

Ya no dispones de más artículos gratis este mes

Suscríbete para seguir leyendo

Descubre las promociones disponibles

Suscríbete

Ya tengo una suscripción