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ELECCIONES CATALANAS: SONDEO

Pujol, en el umbral de la mayoría absoluta

El PSC confirma su tendencia a la baja y puede perder la cuarta parte de los diputados que obtuvo en 1992El PP tiene a su alcance el objetivo de doblar el número de escaños y se sitúa en tercer lugar, detrás de CiU y el PSC

IC-EV experimenta un fuerte ascenso y tiene-posibilidades de recuperar el escaño por Lleida que perdió en 1984

ERC planea a la baja y puede perder uno de sus 11 representantes en el Parlament y situarse en el quinto lugar

Barcelona
A una semana de los comicios autonómicos del 19 de noviembre se mantiene la principal incertidumbre que desde el principio se ha cernido sobre estas elecciones: si Jordi Pujol será capaz de obtener su cuarta mayoría absoluta. El descenso del PSC se confirma sin paliativos, y en la pugna por el tercer puesto va en cabeza el Partido Popular, pero, seguido muy de cerca por Iniciativa per Catalunya-Els Verds. También se, deduce de la encuesta que Esquerra Republicana va a quedar esta vez en último lugar. La participación electoral, siempre baja en las autonómicas catalanas, parece que este año va a ir mejor: se prevé que acuda a las urnas el, 63%, frente al 55% de 1992.

Jordi Pujol tiene al alcance de la mano conseguir su cuarta mayoría absoluta en las elecciones del próximo domingo, a tenor de los resultados del sondeo efectuado por Demoscopia para EL PAÍS, que prevé que la coalición Convergència i Unió (CiU) obtenga entre 66 y 70 escaños de los 135 de que se compone el Parlamento catalán. El Partit dels Soclalistes de Catalunya (PSC) desciende cuatro puntos en relación con 1992 y eso puede hacerles perder hasta 11 de sus 40 diputados, mientras que en la enconada pugna por el tercer puesto el Partido Popular (PP) se encuentra mejor situado, seguido de cerca por una Iniciativa per Catalunya-Els Verds (IC-EV) en alza y muy por delante de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que con mucha probabilidad perderá la tercera posición, que ocupa desde 1992.Los resultados del sondeo de Demoscopia otorgan a CiU el 45,4% de la intención de voto, casi un punto por debajo del 46,2% que alcanzó la coalición nacionalista hace casi cuatro años. El grupo de Pujol, sin embargo, tiene la ventaja de que está, claramente en ascenso: hace sólo un mes, la anterior encuesta publicada en este diario le pro nosticaba el 42% de los sufra gios. De mantenerse esa tendencia al alza durante la semana que queda hasta la votación, la con firmación de la mayoría absoluta estaría garantizada.

Jordi Pujol goza de una excelente valoración de su acción de gobierno por parte de la ciudadanía (el 60% de los encuestados consideran que ha sido buena o muy buena y sólo un 12% la considera mala); es el candidato mejor puntuado por los catalanes, y son bastantes las personas que ' aunque no le vayan a votar, lo prefieren como presidente en vez del cabeza de lista de la formación que van votar.

Así, Pujol es el presidente preferido por el 56% del total de la población, una cifra bastante por encima del 45% que prevé apoyarlo, porque un tercio de los votantes socialistas también lo prefieren a él como presidente, así como una quinta parte de los del PP e IC-EV, y el 13% de los de ERC.Dispersión del voto socialista

La tendencia a la baja de los socialistas detectada en el sondeo de octubre se ha confirmado en la encuesta de Demoscopia efectuada durante los primeros días de la campaña. El PSC se encuentra estancado en el 23% de los votos (cuatro puntos por de-, bajo de sus resultados de 1992) desde hace un mes.

A pesar de que su candidato, Joaquim Nadal, es ahora más conocido que entonces por los electores, la valoración que se hace de él es la misma: 5,3 en una escala de 10. Es la mejor nota después de la de Pujol (6,5), pero probablemente insuficiente para que el tirón del candidato haga remontar sustancialmente la tendencia electoral a la baja, que tiene sus raíces en la caída generalizada del socialismo en España y quizá en el espectáculo de división que el PSC ofrece desde hace meses.

La candidatura socialista conserva tiene menos de la mitad de los 1,28 millones de votos que obtuvo en Cataluña en las generales de 1993. Es una pérdida superior al medio millón de votos que perdían sistemáticamente en las autonómicas con respecto a las legislativas anteriores y que en general va a nutrir el sector de la abstención.

En esta ocasión, además de caer en la abstención, una parte notable del voto socialista se dispersa entre todos sus oponentes -sobre todo CiU e IC-EV- y apenas logra arrancar fragmentos de electorado a ningún grupo.

La abstención siempre ha sido el gran argumento del PSC para justificar sus malos resultados en las autonómicas. Sin embargo, todo apunta a que su porcentaje más bajo de voto lo van a alcanzar en las del próximo domingo, en las que el sondeo prevé una participación baja, del 63%, que sin embargo está sustancialmente por encima del 55% de 1992 y del 59% de 1988. El sube y baja del PP

El PP está a punto de conseguir su mejor resultado en unas elecciones autonómicas catalanas. El sondeo de Demoscopia le otorga el doble de votos que en 1992 y el doble de escaños o más, con lo que, en caso de confirmarse estos datos el próximo domingo, se verían colmados los objetivos que el candidato Aleix Vidal-Quadras se ha propuesto.

Los conservadores catalanes, además, al, conseguir un diputado por Girona se sacarían la espina de ser los únicos en toda España que tienen una provincia sin representación en las cámaras parlamentarias: ni en el Congreso ni en el Parlamento autónomo.

. Pese a lo espectacular de este ascenso, el PP se situaría tan sólo en el 12%, una cifra baja para un partido que aspira a gobernar en España y cuyo líder está acudiendo frecuentemente a Cataluña desde el mes de agosto.

Una cuarta parte del electorado popular en las generales ha decidido votar a CiU el próximo domingo y son bastantes los que no contestan sobre qué papeleta piensan escoger y que podrían inclinarse por la abstención.

Esta fuga de sufragios hacia la opción útil del centro-derecha y la escasa incidencia que tiene el PP entre los jóvenes catalanes -otro factor diferenciador con respecto al resto de España- sitúan su techo bastante por debajo de lo que desearían los estrategas de la cálle de Génova.

Este resultado poco brillante en un momento de auge del PP es la consecuencia directa de la pésima imagen que este grupo tiene entre el conjunto de los catalanes. A la pregunta sobre qué partido de los que se presentan a las elecciones no votarían jamás, el 58% de los encuestados responden que al Partido Popular, un porcentaje muy por encima del segundo partido anatemizado, la independentista Esquerra Republicana, citada por el 14%. El líder del PP catalán, Aleix Vidal-Quadras, también es el peor puntuado de todos, al conseguir una nota de 2,5 puntos sobre 10, por debajo incluso del 2,8 que obtubo en el sondeo de hace un mes. La campaña, de momento, no ha hecho que mejore su imagen.Iniciativa per Catalunya-Els Verds (IC-EV), el socio catalán de Izquierda Unida, es el otro grupo claramente en alza y casi dobla sus siete diputados actuales para situarse entre 12 y 13, según Demoscopia. Su candidato, Rafael Ribó, es el tercero mejor situado (con una nota de 4,7 sobre 10), y sorprendentemente la encuesta le otorga la posibilidad de conseguir un escaño en Lleida, algo que ni la propia coalición espera: desde 1984 no tienen representación por esta circunscripción.

Los datos del sondeo muestran que el espacio político de IC-EV está en un momento de redefinición. Conserva las tres cuartas partes de los votantes de las autonómicas de 19921 pero pierde un porcentaje apreciable a favor de CiU y porcentajes mucho menores se pasan a todos los demás partidos, incluido el PP. Por el contrario, recibe porcentajes considerables del voto socialista (un 7% de los votantes del PSC en las generales de 1993) y pequeños paquetes de todos los demás, amén de hacerse un amplio, hueco entre los nuevos votantes (los jóvenes de entre 18 y 21 años, que en 1992 aún no podían votar), y retiene votos de abstencionistas que en comicios autonómicos anteriores consideraban que las elecciones catalanas no iban con ellos.

Esta mayor incidencia entre la juventud se deriva en parte de la coalición con Els Verds, experimentada con éxito en las municipales de mayo y que se ha repetido ahora. Sumando al 6,5% de votos que IC obtuvo en solitario hace casi cuatro años los porcentajes que lograron los verdes y el Partit dels Comunistes (PCC), el conjunto rozó entonces el 8%. Ahora el sondeo le otorga el 11,6% (a sólo una décima del 11,7% del PP), lo que pone de manifiesto que la suma de grupos da un resultado superior a las partes. Este resultado se sitúa en la media de los porcentajes que Izquierda Unida está alcanzando en el conjunto de España en las últimas consultas electorales.

Esquerra Republicana (ERC) sufriría una gran decepción si se confirmaran los resultados del sondeo de Demoscopia, que prevén un descenso de casi un punto con respecto a los resultados de 1992 y la posible pérdida de uno de sus 11 diputados, lo que la situaría en el último lugar entre los grupos con representación parla mentaria, después de haber esta do situada en el tercer lugar durante la última legislatura. Los independentistas, además, están a la baja en este inicio de campaña: el sondeo del mes pasado les daba aún el 8% de los sufragios. ERC logra captar pequeños por centajes de votcs PSC, IC y CiU, pero pierde más en ha preocupado favor de ellos, sobre todo por el flanco de Convergància i Unió. Y aunque tiene una buena entrada en tre los jóvenes, la penetración en la franja de nuevos electores no es suficientemente fuerte como para compensar otras pérdidas, y mucho menos para experimentar un salto espectacular como el que dio el grupo independentista en 1992. Este estancamiento a la baja se produce a pesar de que el líder independentista, Ángel Colom, está mejorando su imagen de manera bastante rápida y de los supersuspensos de años atrás ha pasado a una puntuación de 4,1 sobre 10. Hace sólo un mes la calificación fue de 3,8.

El peor pinchazo lo da Esquerra en Barcelona, donde el sondeo señala que pierde con seguridad un diputado, que podría compensar con el que gana en Lleida (donde el PSC sufre un descalabro espectacular) si no fuera porque puede perder otro diputado en Girona, que se disputa con CiU tras la irrupción del PP en esta circunscripción En Girona, el PSC es el partido más fuerte, pese a su descenso general, debido a que el candidato socialista, Joaquim Nadal, es a la vez alcalde de la capital gerundense.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de noviembre de 1995

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