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Sainz podrá correr con Toyota si la firma japonesa cambia de nombre a su equipo

El equipo Toyota Team, Europe (TTE) ha quedado ayer oficialmente excluida del Mundial de 1996 y sin los puntos acumulados durante 1995, al no recurrir la sanción impuesta por la Federación Internacional del Automóvil por manipular los turbos de velocidad en el Rally de Cataluña, cuyo plazo de apelación expiró ayer. Sin embargo, el castigo señala exclusivamente a la escudería TTE, pero libera de cualquier responsabilidad, a la casa madre, Toyota Motor Corporation, con la que Carlos Sainz ha firmado para la próxima temporada. Es decir, el español puede estar el año que viene al volante de un coche Toyota siempre que sea inscrito por otro equipo, bajo otros colores y con otra licencia.

Que no se produjera la apelación no quiere decir necesariamente que Toyota abandona los rallies. Se abre ahora un periodo de reflexión en el que la marca japonesa debe aclarar su futuro en esta competición. Existen demasiados factores en juego. Uno, su prestigio, el del segundo fabricante mundial de automóviles. Dos, una inversión superior a los 5.000 millones de pesetas cada año durante las últimas cinco temporadas. Tres, el puesto de trabajo de más de 250 personas en las instalaciones de Colonia (Alemania). Y cuatro, la carrera deportiva de los mejores pilotos del momento, entre ellos el español Carlos Sainz.Toyota aún puede salvarse y salvar a su gente. Para ello debe decidir en las próximas semanas si se agarra a los resquicios que le ha dejado el castigo impuesto por la FIA. El texto de la sanción abre muchas puertas, pues señala directa y exclusivamente a la escudería Toyota Team Europe (TTE), al tiempo que libera de cualquier responsabilidad a la casa madre, Toyota Motor Corporation. ¿Qué quiere decir esto? Sencillamente que Sainz, Kankkunen y Auriol pueden estar el año que viene al volante de coches Toyota inscritos por otro equipo, bajo otros colores y con otra licencia.

La clave del misterio está en que hasta ahora no era Toyota quien constaba registrada en las competiciones de la FIA. Al menos, no directamente. La gestión y la preparación de la escudería de rallies recaía en el TTE, que es la estructura sancionada. Toyota puede, por tanto, delegar e invertir en otra escuadra que no tenga nada que ver con el TTE, con otros responsables, otro nombre y otra licencia.

El contrato de Sainz para las tres próximas campañas, por ejemplo, es con Toyota Motor Corporation. Esto significa que el bicampeón mundial podría correr en la escudería que decidieran apoyar desde Japón. Y ya suena el nombre del italiano Fabrizio Tabaton y su equipo, Griffone, como candidato número uno para relevar al sueco Ove Andersson y al TTE.

La cabeza de Andersson

Ahora sólo falta comprobar el grado de rigurosidad de la FIA, saber si permitirían un simple maquillaje o si pretenden ser severos. En caso de una postura condescendiente de la federación internacional se la han pedido incluso las otras marcas involucradas en el Mundial de rallies, Subaru, Mitsubishi y Ford, quizá bastara con la cabeza de Ove Andersson, señalado hace tiempo como persona no grata para la FIA por sus continuas demandas y exigencias.En este caso, Toyota podría conservar las instalaciones en Colonia, donde se construyen y desarrollan los coches de carreras, bajo otro nombre y con otros responsables. La inscripción en el Mundial y la licencia, obviamente también serían distintas. Todo esto debe ser negociado por Toyota Motor Corporation con la FIA si realmente deciden seguir en el Mundial de rallies. La opción existe, pero depende de lo que piensen en Japón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de noviembre de 1995

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