Sabor a nada
Los mercados periféricos (Madrid festejaba a su patrona) consiguieron que el volumen negociado ayer no fuera el mínimo de la reciente historia del mercado continuo, un mérito forzado por los altibajos de Wall Street en torno a sus máximos históricos que al final terminó superando al subir 11,56 puntos. La estrechez de la jornada encontró en las dudas de los inversores norteamericanos un factor desestabilizador que proporcionó algunas operaciones adicionales, las suficientes como para que el volumen final llegara a los 2.140 millones de pesetas efectivas, cifra que en sus posibilidades máximas habrá aportado a los intermediarios unas comisiones totales de 10 millones de pesetas, gastos aparte.Las cotizaciones se movieron a su aire, con avances favorecidos por la falta de contrapartida y caídas motivadas tan sólo por la ausencia de un cuidador. En varios casos se produjeron avances o retrocesos con volúmenes que rozaban los minimos legales para poder cambiar de precio -100 acciones o 200.000 pesetas-, según la reciente normativa. El dólar cedió frente al resto de divisas, cotizándose a 101,35 yenes ya 1,4119 marcos; con la peseta se cruzaba a 121,90. El Ibex 35 subió 24 centísimas, el 0,01%


























































