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La mafia rusa busca el sol

El asesinato de un matrimonio y su hija confirma la presencia de redes delictivas de la antigua URSS en Málaga

Un tipo grande como un armario habla desde un teléfono inalámbrico. En la muñeca luce un lujoso Rolex. Está sentado en una terraza de Puerto Banús, junto con un grupo de hombres y mujeres que beben whisky de marca. Son rusos. Al menos así lo cree la policía. Claro que bajo la denominación genérica de rusos incluye a ucranianos, bielorrusos, georgianos , chechenos y hasta polacos.La policía reconoce que está "desorientada" y "preocupada" por la llegada masiva, desde hace dos años, de una numerosa colonia de personas procedentes de los antiguos países del otro lado del telón de acero. Estos ciudadanos se están asentando preferentemente en la Costa del Sol malagueña. Tanto las autoridades políticas como las policiales están convencidas de que entre los turistas venidos del frío hay ex espías de la KGB, mafliosos, matones, lavadores de dinero negro y antiguos ejecutivos del sistema comunista.

Tres cadáveres han hecho saltar la alarma policial. Hasta ahora, el Ministerio de Justicia e Interior no se había sentido demasiado preocupado por la invasión rusa. Pero el hallazgo de los cuerpos sin vida de un matrimonio cosido a cuchilladas y de su hija de siete años estrangulada con una cuerda ha hecho despertar a las autoridades.

Un pastor descubrió casualmente el pasado 24 de agosto, en el cortijo La Hormiga, cerca del pintoresco pueblo de Casares, los cadáveres de la pareja rusa y de su hija. Los dos adultos había sido brutalmente asesinados a cuchilladas. La niña había muerto estrangulada y posteriormente su cadáver introducido en una maleta.

Tres cadáveres por un vídeo

El pasado jueves, casi dos meses después del hallazgo de los tres cadáveres, la Guardia Civil detuvo en un pub del paseo marítimo Málaga a Iván Ivanov, de 22 años, natural de la República de Chechenia, en cuyo poder se encontró un vídeo robado en el domicilio que el matrimonio y su hija asesinada ocupaban desde hace un año en la urbanización Pueblo Bermejo, de Marbella.

El secreto del sumario decretado por el juez de instrucción de Estepona, Salvador Cumbre, hace que el caso esté rodeado de un impenetrable muro de misterio. Tanto que ni siquiera se conoce la identidad del matrimonio y la niña asesinados, aunque fuentes policiales señalan que se apellidan Rijov.

Según la Guardia Civil, el móvil del triple crimen de Casares fue algo tan vulgar como el robo de un vídeo y varios teléfonos inalámbricos. Pero esta afirmación encaja mal con la brutalidad y la sangre fría de los autores del asesinato. "Nosotros tenemos absolutamente claro que no se trató de un simple robo, sino que detrás hay algo mucho más complejo", asegura un mando de la policía de Málaga.

La policía sabe que el hombre asesinado era dueño de una empresa en Rusia y que antes de venir a la Costa del Sol "dejó a deber cierta cantidad de dinero a alguien". Todo hace sospechar que esa deuda tiene relación directa con su propia muerte, la de su esposa y la de su hija de siete años.

El matrimonio asesinado, que había tenido algunos problemas al detectarse irregularidades en su documentación personal, estaba tramitando la compra de unos terrenos en un lugar no concretado de la Costa del Sol.

La Guardia Civil está buscando: a otros tres rusos por su implicación en el crimen de Casares, lo que induce a pensar que éste fue obra de un grupo de matones al servicio de alguien que pretendía ajustar cuentas al empresario moroso. Los sospechosos están identificados, aunque lo más probable es que ya hayan huido de España.

"Sabemos que hay mafiosos que se dedican a extorsionar a sus compatriotas. Les exigen entre el 10 y el 15% de las cantidades que éstos invierten en la Costa del Sol. Y sabemos que hay gente que está invirtiendo aquí cientos de millones", señala un inspector encargado de luchar contra la delincuencia internacional. Es un método similar, en cierta medida, al que emplean las mafias chinas que cobran el impuesto de protección a los compatriotas que poseen restaurantes, si no quieren ver sus negocios incendiados o destruidos.

El Ministerio de Justicia e Interior pide prudencia, a la vez que argumenta que no debe extenderse la opinión de que todos los rusos que llegan a España son mafiosos. En 1993, el consulado de España en Moscú concedió 44.583 visados, mientras que en 1994 prácticamente se duplicó esta cifra. Este año, Asuntos Exteriores ha impuesto severas restricciones a la concesión de visados, de tal forma que ahora se conceden a cuentagotas, según el Gobierno Civil de Málaga.

Según fuentes del Gobierno Civil, la numerosa colonia de ciudadanos de los países del Este se asienta fundamentalmente en Marbella y Estepona. Entre ellos hay dos grupos diferenciados: por un lado, inversores que pretenden poner su dinero al sol, lejos de los fríos rusos; y, por otro, un grupo mucho menos numeroso vinculado a los antiguos servicios secretos de la ex Unión Soviética u otros países del otro lado del antiguo telón de acero.

"La caída del sistema soviético ha dejado a mucha gente sin trabajo", comenta un comisario. del Cuerpo Nacional de Policía dedicado a combatir la delincuencia organizada. "Son ex diplomáticos, militares, espías o ejecutivos que se han tenido que, reciclar y que, gracias a sus antiguos contactos en Occidente, no han tenido demasiados problemas para hacerlo", añade, antes de referirse a la "corrupción galopante" que se extiende por los antiguos países del Este.

Un jefe de los servicios de inteligencia de Interior asegura que "por el momento" no se ha detectado la vinculación de ningún ruso con casos de espionaje, tráfico de armas u otros delitos contra la Seguridad del Estado.

¿Cuántos rusos hay en la Costa del Sol? Ninguna autoridad es capaz de dar una cifra. "Muchísimos" es la respuesta ambigua y coincidente que facilitan todas las fuentes consultadas, sin que nadie concrete siquiera si se trata de cientos o de miles. Basta dar una vuelta por las noches de Marbella, Torremolinos o Estepona para comprobar que, en efecto, hay muchísimos clientes de restaurantes de lujo que hablan lenguas eslavas.

La policía española reconoce que actualmente se mueve a ciegas en la lucha contra los mafiosos rusos. Un comisario dedicado a combatir la delincuencia internacional se muestra abiertamente partidario de crear un grupo especializado en este tipo de redes criminales. Según él, bastaría inicialmente con una unidad integrada por una docena de inspectores encargados de controlar y coordinar toda la información referida a los movimientos de los ciudadanos eslavos asentados en la Costa del Sol, Valencia y parte de Cataluña.

Para empezar, el mismo mando policial considera "urgente contar al menos con un funcionario que hable ruso y que sea capaz de descrifrar los documentos en caracteres cirílicos.

El desmororamiento de las estructuras estatales que han sufrido los antiguos países del Este es otro factor que agrava la falta información que tiene la policía española sobre los grupos criminales que pueden estar asentádose en la costa mediterráncea. Es inútil pedir un dato a la policía de esos países: en la mayo de los casos no nos contestan y si lo hacen, tardan demasia tiempo", se queja un agente.

En la última reunión de Interpol, la representación, española confiaba en que los delegados de Rusia y Polonia facilitaran información sobre los grupos delictivos de esos países. Pero no acudieron ni los rusos ni los polacos, según fuentes policiales. Prostitución y coches de lujo

Desde hace dos o tres años, la policía está luchando contra las organizaciones dedicadas a robar coches de lujo en la Costa del Sol o Madrid, que posteriormente son transportados por grupos mafiosos rusos o polacos hasta los antiguos países del Este, donde son revendidos. Además de esto, cada vez es más alarmantae la proliferación de redes de prostitución integradas por mujeres de la antigua URSS y controladas por individuos del mismo origen. Lo mismo ocurre con la falsificación de pasaportes, visados y permisos de residencia.

El Ministerio de Justicia e Interior, más preocupado por las redes mafiosas italianas, británicas y francesas asentadas desde hace años en la Costa del Sol, se había inquietado hasta ahora por el incremento de la colonia eslava en esta zona. Sin embargo, es muy probable que el ministro Juan Alberto Belloch tenga que replantearse las cosas y empezar a prestar más atención a estos nuevos visitantes.

El triple asesinato de Casares que varios policías consideran como el primer ajuste de cuentas atribuible a las mafias rusas en España, ha hecho saltar las alarmas. Ningún otro grupo delictivo internacional asentado en la Costa del Sol había actuado hasta ahora con tanta saña. Pero los eslavos han roto una especie de pacto no escrito existente en los clanes mafiosos italianos, ingleses o franceses, consistente en evitar tiroteos y asesinatos con objeto de no llamar demasiado la atención de las autoridades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de octubre de 1995