Cientos de miles de negros marchan sobre Washington para exigir justicia
Centenares de miles de varones negros (más de un millón, según los organizadores; casi 500.000, según la mayoría de los cálculos) marcharon ayer sobre Washington para reivindicar su dignidad y, en definitiva, exigir justicia. A miles de kilómetros de distancia, en Austin (Tejas), el presidente Bill Clinton pedía a todos los norteamericanos que "limpien la casa" de racismo y señalaba que "ni el divorcio ni la separación [entre razas] son opciones posibles".Los concentrados en la capital federal respondían al llamamiento de un controvertido personaje, Louis Farrakhan, líder de la Nación del Islam, propagador de un discurso con frecuencia racista y que no ha dudado en calificar de "chupasangres" a los miembros de otras comunidades, como la judía, y que ayer proclamó: "La supremacía blanca tiene que morir". Por ese motivo, algunos de los participantes en la protesta, como el alcalde de Washington, Marion Barry, y el líder por los derechos humanos de los negros, Jesse Jackson, dejaron muy claro que apoyaban el mensaje, pero no al mensajero. En Washington se concentraron líderes políticos y religiosos negros, figuras del deporte, la cultura o el espectáculo y hasta miembros de las bandas criminales de Los Ángeles.
Clinton se dirigió a todos ellos al pedirles que entiendan las raíces del miedo de los blancos a la "violencia en las ciudades", que, con frecuencia, para ellos, "tiene un rostro negro". Y pidió a los blancos que reconozcan el origen del dolor negro. "Todavía hoy", dijo, "demasiados policías funcionan con las reglas del juego de los malos días del pasado".


























































