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FIN DEL CAVAQUISMO

El PSD pide a Cavaco que se presente a las presidenciales

Eran las diez y veinte de la noche. Los datos oficiales daban una clara mayoría al partido socialista y la posibilidad de una victoria por mayoría absoluta. Fernando Nogueira, serio, circunspecto, compareció ante los periodistas. Detrás de éstos, los militantes del PSD aplaudían cada frase de su líder caído."Asumo toda la responsabilidad de estos resultados electorales", afirmó Nogueira como acto de contricción política; pero "no voy a convocar ningún congreso extraordinario del partido".

Hasta aquí política interna. Después la noticia. "Confiamos en que el doctor Cavaco concurra a la presidencia de la Rapública". Este es el tema clave en Portugal. ¿Quiere Cavaco ser presidente? El fracaso de su partido en las elecciones legislativas de ayer le facilitaría mucho las cosas pues los portugueses, como norma, se jactan de "no poner todos los huevos en la misma cesta". Si Cavaco se presenta puede aglutinar los votos de una mayoría y dejar en el camino, como en las legislativas de 1991 al candidato socialista Jorge Sampaio, ahora alcalde de Lisboa.

Después de Nogueira fue Jose Manuel Durao Barroso, ministro de Asuntos Exteriores, quien pidió a Cavaco que se presente. Portugal, dijo Durao Barroso, "quiere cierto equilibrio entre la política y las instituciones". El PSD, según Nogueira y Barroso, respetan la voluntad de cambio" expresada en las elecciones legislativas. Ahora esperan que con la mayor brevedad Cavaco tome la decisión de presentarse. Y es que ello puede ser clave para evitar la desmembración interna de un partido, el PSD, sin experiencia en la oposición. El problema es que Cavaco ya desmintió la semana pasada a Nogueira por inmiscuirse en su decisión. Una decisión que es hoy, el día después de las elecciones presidenciales, la principal incógnita de la política portuguesa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de octubre de 1995