El peso de la ley
Por supuesto, todo el peso de la ley debe caer sobre las irresponsables autoridades de Parla, cuyos chanchullos fueron directamente culpables de que no se auxiliara a tiempo al joven que murió en un encierro.Pero también debe haber una condena ejemplar, por imprudencia temeraria y homicidio involuntario, para los culpables de las muertes en los encierros de Leganés y Pamplona, así como de los incontables heridos, e incluso mutilados permanentes, de otros salvajes espectáculos similares.¿Dónde están las asociaciones que se ufanan de representarnos y defendernos, que no acuden a la justicia? ¿O es que en España no tiene aún cabida una Sociedad Protectora de Hombres, como, y aún menos, tiene fuerza una Sociedad Protectora de Animales? Las vergonzosas estadísticas muestran cómo vamos retrocedíendo, en vez de avanzar, en la supresión de esas sangrientas y hasta mortales salvajadas, defendidas por no menos bárbaros argumentos, como el de "conservar o restaurar nuestras tradiciones".
¿Por qué no restaurar también la caza de brujas y la espectacular quema de herejes? Ya estamos empezando con la caza del extranjero (no turista), del pobre, etcétera.
La barbarie permitida no admite límites, y acaba con los mismos que inconsciente y cruelmente la permitieron.- Juan Manuel Barquero.


























































