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FÚTBOL PRIMERA DIVISIÓN

El Compostela luce todos sus recursos

El Mérida pagó su peaje de novato en Primera

La dura realidad volvió a San Lázaro 15 días después de la fiesta de fútbol y goles del Compostela a costa del Deportivo. La Liga está plagada de partidos oscuros en los que la única fórmula válida es intentar aprovechar los escasos resquicios que deja el contrario. Ante un rival de potencial aparentemente similar, el Compostela demostró que cuenta con más recursos para buscar las llaves de la victoria. Las encontró en la calidad de algunos de sus hombres.En la alineación del Compostela sólo figuraban dos nombres nuevos respecto al equipo que, la temporada pasada aseguró la permanencia en la última jornada: el portero Falagán, que permanece imbatido, y José Ramón, el hermano del deportivista Fran, un futbolista que comienza a demostrar la clase que lleva dentro y que en el equipo coruñés no pudo demostrar totalmente. En La Coruña había demasiada competencia y se conformaba con ser un suplente de lujo para momentos concretos. Por eso decidió respirar otros aires, aunque cercanos.

El primer gol, que a la postre sería el único y el de la victoria, llevó su firma con un impecable saque de córner que Christensen colocó en la red. Además,. realizó una serie de buenas jugadas por su banda, la derecha, que estuvieron a punto de causar un desaguisado en la zaga del Mérida.

El recién ascendido conjunto extremeño demostró que es un hueso al que no resulta nada fácil hincarle el diente. Ya lo demostró en su visita al Camp Nou, donde dio un disgusto inesperado a todo un Barcelona. Su buen orden sobre el campo es encomiable, pero puede acabar convirtiéndose en un problema cuando encaja un gol en los primeros minutos de partido, porque no tiene mas recursos. Su versatilidad es nula.

El partido, por ello, tuvo una especie de encefalograma plano en todo su desarrollo. El Compostela, no aceleraba por miedo a perder su ventaja, mientras que al Mérida no le funcionaba el cambio de marchas. La escasa aparición en escena de Ohen -que recibió un golpe y estuvo atolondrado, el resto del partido- y los problemas físicos de Fabiano -que lo llevaron a la caseta- impidieron un mejor espectáculo.

En esta ocasión faltó la magia, pero el Compostela demostró que ya puede ganar partidos. gracias a su superioridad técnica sobre algunos rivales. El Mérida pagó el peaje del novato. Nunca dio sensación de peligro y mostró carencias que pueden dejar su hazaña del Camp Nou en un espejismo. Acabó encajando mal la derrota y sólo respondió con malos modos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de septiembre de 1995