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Rechazo de los serbios a la desmilitarización del bastión de Banja Luka

Los serbios de Bosnia calificaron ayer de "propuesta sin sentido" la desmilitarización de su plaza fuerte de Banja Luka, como exige ahora el Gobierno de Sarajevo para discutir un alto el fuego global en Bosnia-Herzegovina. El número dos del autoproclamado gobierno de Pale, Nikola Koljevic, aseguró que las condiciones establecidas por el presidente bosnio, Alia Izetbegovic, dejarían inermes a los vapuleados serbios en esta fase decisiva de la guerra, previa a la partición. Mientras, el presidente croata, Franjo Tudjman, amparado en sus recientes éxitos militares, convocó ayer elecciones anticipadas para el próximo 29 de octubre.

La situación en los frentes, a pesar de esporádicos combates en el noroeste del país, estaba ayer estabilizada, según un portavoz de las Naciones Unidas en Zagreb. Sólo el ejército gubernamental bosnio sigue empujando desde el sur en el macizo de Ozren, hacia la localidad de Doboj, donde están siendo expulsados los civil musulmanes. Los serbobosnios replicaron además con cuatro obuses sobre Zenica que no causaron víctimas. Las fuerzas regulares croatas, en el oeste, han comenzado a retirarse de sus posiciones cuando estaban a las puertas de Bosanski Novi, cerca de Prijedor, a su vez antesala de Banja Luka. Tras el llamamiento urgente del Consejo de Seguridad de la ONU a los contendientes, el mando de los cascos azules en Bosnia estima que los frentes están ahora congelados a unos 30 o 35 kilómetros de Banja Luka.Sarajevo, infinitamente crecido en las últimas dos semanas, dice estar dispuesto a un alto el fuego general de dos meses si los ahora cabizbajos serbios desmilitarizan Banja Luka, su bastión más importante, ahora anegado con más de 100.000 refugiados huidos de los combates vecinos. Izetbegovic se compromete a no intentar el asalto de la ciudad y a permitir que forme parte del futuro territorio de los serbios de Bosnia, o Republika Srpska.

Otras dos condiciones exigidas por el eterno perdedor de esta larga guerra, a quien las decisivas intervenciones croatas y de la OTAN permiten ahora una actitud de revancha, son el levantamiento sin restricciones del sitio de Sarajevo y la apertura por los serbobosnios de un corredor permanente entre la capital bosnia y el enclave oriental de Gorazde, el único no conquistado por las tropas del general Ratko MIadic y en el que resisten unos 60.000 musulmanes bosnios.

Nada ilustra mejor la desmoralización de los ultranacionalistas que la presencia en la zona de Banja Luka del pistolero serbio Zeljo Raznatovic, alias Arkan, notorio criminal de guerra, junto a un centenar de sus Tigres mercenarios. Arkan y, los suyos, armados a lo terminator y anunciando su personal contraofensiva, se pasean por Prijedor y otras localidades de éxodo cercanas a los combates proclamando la abierta incapacidad de las tropas de MIadic para luchar contra sus enemigos "después de llevar tres años emborrachándose".

Otra condición de Sarajevo

El ministro de Exteriores bosnio, Mohamed Sacirbey, ha ido más lejos que su presidente y ha añadido al eventual paquete negociador una condición más: la reanudación inmediata en Sarajevo, de los suministros básicos de agua, gas y electricidad. Algo que la ONU asegura que no tardará en producirse.

El rechazo frontal de Pale a evacuar su ejército de Banja Luka cuenta tácitamente con el apoyo de Belgrado, cuyo ministro de Exteriores, Milan Milutinovic, declaró ayer que hay un tope por debajo del cual Serbia no esta dispuesta a permanecer impasible. El límite, añadió, está en la conquista de determinados territorios o ciudades -que no mencionó- por la coalición musulmanocroata. Milutinovic advirtió que su país no quiere verse envuelto en una guerra, pero no excluyó esta posibilidad si continúa la ofensiva que ha permitido arrebatar 4.000 kilómetros cuadrados a los separatistas serbobosnios en 12 días y dejar casi sentenciado el mapa de partición territorial del país.

Empujados firmemente por Washington, los presidentes de Croacia y Bosnia-Herzegovina, encarnizados enemigos hasta 1994, viven ahora un idilio político cuya manifestación más notoria son sus encuentros regulares. Izetbegovic, que volvía de Viena, se reunió ayer brevemente en Zagreb con el presidente Tudjman para perfilar sus posiciones ante la cita de la semana próxima, en Nueva York de los ministros de Exteriores de Bosnia, Croacia y Serbia. Es la segunda edición de su histórica entrevista cara a cara en Ginebra hace dos semanas y en la que fueron sentadas las bases genéricas para la pacificación de Bosnia-Herzegovina.

El presidente croata ya ha decidido sacar partido inmediato de los paseos militares de sus tropas contra los serbios de Croacia y de Bosnia y ayer convocó elecciones anticipadas para el 29 de octubre, casi un año antes de lo previsto. Tudjman, en la cresta de la ola desde que su Ejército ocupara la rebelde Krajina en cinco días del pasado agosto -y la purificara étnicamente- quiere asegurar para su partido, la Unión Democrática Croata (HDZ) el monopolio durante los próximos cuatro años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de septiembre de 1995

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