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VUELTA 95

El pelotón se rinde a Jalabert

El corredor francés, con su triunfo en Luz Ardiden, vuelve a demostrar que es el más fuerte

Todos los, que esperaban al día del Tourmalet se rindieron. El Virenque que se jugaba un hueco en el corazón de sus franceses, el Olano que anunciaba un mano a mano, el Pantani medio loco de estos días. Todos agacharon las orejas. Qué otra cosa podían hacer. No sólo les hundió psicológicamente la actitud de Jalabert, esa facilidad del líder francés para marchar como si silbara cuando los demás desearían, tener una boca más grande para capturar más aire, ese aire retador del francés, mirando a uno y a otro y diciéndoles con la mirada que adónde Van. Eso lo cuentan después cuando se le pregunta que por que no atacan. "¿Para recibir más de lo mismo?", devuelven la pregunta. Pero no sólo el Jalabert que ayer ganó su quinta etapa y dio el portazo definitivo a la Vuelta les desanima. Es que vieron cómo uno de sus compañeros, Bruyneel, hacía como el lanzador de un sprinter después de haber dejado en cuadro el grupo selecto. Y eso subiendo Luz Ardiden, uno de los puertos piedra de toque hasta en el Tour. Lo que más dolió áyer a los derrotados fue que Jalabert no necesitó atacar para hundirlos: uno de sus gregarios lo hizo por él.Como la Vuelta ya estaba decidida antes de la etapa reina, había tiempo para estas cosas: superado el plante del avituallamiento, la etapa se planteó teórica y tácticamente como un cruce de duelos personales. Jalabert contra Virenque, a- la conquista del primado francés en Francia; Olano contra Jalabert, en, busca de una victoria de prestigio; Bruyneel contra Mauri, por el tercer puesto de la general. Dado que Virenque no tiene gasolina, que Olano lo. vio tan mal, y que Mauri se vio penalizado por las tareas de equipo, ocurrió lo cantado y repetido hasta la náusea esta Vuelta: Jalabert se escapó . al, final para ganar la etapa, Olano marcó a Bruyneel hasta que le pudo sprintar y Bruyneel aguantó en tercer lugar.

Luz Ardiden fue un festival ONCE. Según Jalabert, Mauri y Bruyneel hasta se pasaron traba jando. Eso también lo pueden de cir los resistentes, entré los que destacó David García, el agradable joven del Banesto. Y Mauri lo firmaría. Bruyneel y el catalán fue ron como midiendo los relevos que daba cada uno: se jugaban un puesto en el podio, Todo culminó con un alarde del belga. Imprimió tal ritmo en los últimos kilómetros des"ubida que no sólo desanimó a Olano -su teórico objetivo- Y preparó la victoria de su jefe. También dejó a Mauri tirado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de septiembre de 1995