La sala Ensayo 100 cambia de local para triplicar su tamaño

"Es nuestro público quien nos ha echado de Chueca", dice Jorge Eines, el director y fundador de la sala alternativa Ensayo 100. Eines y todo el equipo de este teatro han emigrado de Chueca y a Chamberí. El próximo 5 de octubre, Ensayo 100 abrirá sus puertas en la calle de Raimundo Lulio. La nueva sala, que no ha contado con ayuda económica institucional, tendrá 200 butacas, 130 más que en el local de Chueca.

Alrededor de Borges, en la sala Ensayo 100 (Raimundo Lulio, 20)

Del 5 de octubre hasta diciembre. Jueves y viernes, a las 22.00; sábados, a las 20.30. Precio entrada: 2.500 pesetas.

"Si hemos tomado esta decisión ha sido por la necesidad de encontrar un espacio adecuado a nuestras necesidades", explica Eines, un profesor de teatro argentino que se instaló en España hace 20 años y abrió un teatro, con escuela incluida, porque necesitaba que su discurso como pedagogo "fuera coherente" con su labor como director. En el último espectáculo que se ofreció en el antiguo local de Chueca, 200 personas se quedaron en la calle sin poder entrar en la sala.El encargado de inaugurar el escenario del nuevo local será el actor Juan Echanove, alumno de Eines, quien también clausuró la sala de Chueca el pasado mes de mayo. Echanove debutó en 1983 con una obra dirigida por Eines, "y ya no paró rnás", según su maestro. "Cuando la inspiración llega, siempre lo encuentra trabajando", añade Eines a propósito del actor. El espectáculo también será el mismo: Alrededor de Borges, un monólogo interpretado por Echanove y dirigido por Eines que estará tres meses en la cartelera.

El primer espectador

Eines recuerda los primeros tiempos de su teatro. "Cuando abrimos la sala tardó cerca de seis meses en entrar el primer espectador de la calle. Al teatro venían amigos nuestros y nada más", dice el director, que además es catedrático de interpretación en la Escuela de Arte Dramático. Ahora Eines asegura que Ensayo 100 ha conseguido tener su público.

La nueva sala está ubicada en un antiguo taller de artes gráficas. Se accede a ella por un pasillo de 15 metros de largo y cuatro de ancho que termina en tres arcos, por los, que se entra en el patio de butacas. Pero para Eines, siempre preocupado por la teoría y la práctica del arte de interpretar, la mudanza "no ha sido tanto por un problema de espectadores, sino de espacio escénico".

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Con el paso de Chueca a Chamberí, el teatro, la escuela y la compañía de Ensayo 100 inician una nueva etapa. De momento, el símbolo de este cambio es el nuevo logotipo de este teatro. "Hemos buscado uno menos payaso, más serio. Aunque aparentemente sea menos teatral", apunta Eines.

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