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Tribuna:VUELTA 95

El estreno

Angel Luis Casero, de Banesto, comienza hoy a contar la carrera desde dentro

Yo soy un ciclista todoterreno que sufre mucho, en las subidas; las contrareloj sé me dan bien y en los sprints ni se me ocurre meterme. Estoy en fase de aprendizaje. Corro mi primera Vuelta. Me relaciono con toda la gente porque en los dos años que llevo de profesional he hecho amistades. Soy poco hablador dentro del pelotón; hago algún comentario pero sólo cuando la carrera va tranquila, si la cosa se pone tensa no hay tiempo para palabras. Dentro del equipo Banesto a mí me han dado cierta libertad, no tengo. ninguna misión especial. Estoy, sobre todo para darme cuenta de los fallos que cometo y aprender a superarlo. Por ahora tengo buenas sensaciones-.He andado bien salvo la etapa del Narancon en la que pillé un calentón sin venir a cuento. Aquel día, entre las caídas qué hubo y la lluviame despisté y llegue mal colocado para el final; enlacé con el grupo delantere, pero lo hice en el mismo momento en que tiré Jalabert, y ahí me quedé, patas arriba.

La etapa ha sido muy nerviosa, viento de costado, repecho para arriba, repecho para abajo. Yo tenía que estar delante y ahí he estado, en cabeza y sin problemas. Ha habido muchos ataques y cortes, sobre todo cuando el Mapei puso un ritmo muy, rápido y hubo un corte en que nos quedamos 70 por delante. Luego, se cogió a Melcior, que era el peligroso escapado, y. hubo un parón. Entraron los de atrás y se siguió hasta el final con un ritmo rápido. Supongo, que Melcior había atacado para, que su equipo, el ONCE, se desgastara lo menos posible, para que trabajaran otros. Al final, el ONCE se puso delante. El aire nos daba de culo y ellos se colocaron allí para controlar y evitar el peligro de las caídas. Este tipo de etapas, son bonitas, son de las que más me gustan. Más que las llanas, Por lo menos. Si el terreno es plano, eso incita a: la gente a ir más rápido y todo el mundo aguanta el ritmo del pelotón, pero si es quebrado sólo aguantamos los más fuertes. No he querido participar en ninguna escapada final. Esos saltos no conducen a, ninguna, parte e, igual, son un sobreesfuerzo para mi edad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de septiembre de 1995

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