Entrevista:

"La plaza de Las Ventas todo lo da y todo lo quita"

El sastre de los valientes es manchego y tiene 48 años. Llegó a Madrid para ser mecánico de aviones y lleva 30 años vistiendo de luces arriesgadas citas con la gloria. Se estableció primero en la calle de Carretas, luego en Tirso de Molina, Puerta de Toledo y ahora calle de la Paz, de cara al teatro Albéniz y a la sombra de la Puerta del Sol. Algaba tiene negocio en Sevilla y en la ciudad de México, pero la de Madrid debe ser su tienda favorita, porque cuenta con la distinción de su presencia. "Sin Madrid y la tensión de sus barrios céntricos mi negocio no existiría". Ha pespunteado el traje de luces más caro de la historia del toreo, un negro y oro para Espartaco valorado en ocho millones de pesetas, con un siglo de garantía.Pregunta. ¿Acude usted a los toros por afición o por obligación?

Respuesta. Por ambas cosas. Admiro las buenas faenas, pero después de probarle un traje a un diestro necesito ver cómo lo viste en la plaza, con sus movimientos naturales, cuál es la reacción de la ropa ante el inmenso esfuerzo del torero.

P. ¿Qué siente cuando se mancha de sangre?

R. Muchas cosas. En este mundo hay una especie de culto a la tragedia y la sangre forma parte del espectáculo. En él aspecto práctico, sé que la ropa es de buena calidad y tiene arreglo. La sangre se deja secar, se elimina con un cepillo de unas y se lava con un jabón suave. Si hay desgarrones, me encargo de dejarlo como nuevo. Los trajes de luces se confeccionan en resifil, un tejido que repele la suciedad, y llevan tantas entretelas que consiguen la rigidez del vidrio. Ahora se están probando materiales similares a los de los chalecos, antibalas.

P. Y la afición, tan estricta, ¿admitirá que intenten burlar el riesgo?

R. Los aficionados no tienen por qué enterarse y con las chaquetillas fuertes se ha suavizado la gravedad de muchas cogidas.

P. ¿Es cierto que todos los toreros cargan para el mismo sitio?

R. Las taleguillas son muy delicadas, llevan miles de puntadas, han de ser comodísimas y ajustar perfectamente. La comodidad es seguridad para el torero.

P. ¿Son maniáticos?

R. Son exigentes, cosa lógica haciendo lo que hacen. Para Las Ventas, y especialmente en San Isidro, quieren estar lucidos y brillantes.

P. ¿Las Ventas favorece a su ropa?

R. Muchísimo. La presión de esa plaza es como un sartenazo, es el ruedo que todo lo da y todo lo quita.

P. ¿Por qué siempre ha trabajado en el centro de Madrid?

R. Este ambiente es fundamental. La plaza de Castilla o el barrio de Salamanca, serían comodísimos, pero no me dan la energía que yo necesito para trabajar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0003, 03 de septiembre de 1995.