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Basile y Panadero abandonan el Atlético

Jesús Gil y el técnico se cruzan duras acusaciones que desembocan en ruptura

Alfio Basile y Jesús Gil han roto. Ayer el técnico realizó un ejercicio de inesperada valentía: se revolvió con dureza, con máxima dureza, contra Gil por sus nuevas críticas del lunes, en las que incumplió su promesa de no volver a intervenir en el equipo hasta el final de Liga. Basile le respondió con el mayor ataque lanzado contra el dueño del Atlético por un entrenador con contrato en vigor. "Lo mejor es que se fuera ahora mismo", dice Gil tras el cruce de descalificaciones ambos acordaron reunirse hoy para resolver el contrato que les une. El acuerdo del técnico estipula en 15 millones la indemnización por despido. Panadero también negociará su marcha del equipo. El dueño del Atlético anunció que se reunirá mañana con los jugadores."Cuando ganamos", comentó el técnico argentino, "estaba todo bien y jugamos de la misma manera. Habla de fútbol y no sabe nada de fútbol. Es como si yo le dijera cómo tiene que manejar la Alcaldía de Marbella. Dice que somos un equipo defensivo: hicimos 12 goles en cuatro partidos, y jugamos igual. Si ganamos, tiene una confianza bárbara en mí. Ahora entiendo por qué pasan tantos técnicos por acá".

Basile también le recordó a su jefe el compromiso incumplido: "Él rompió un pacto que lo hizo válido, público y notorio el día que intentó echar a Valencia y no se lo permití. Lo dijo delante de ustedes: los únicos interlocutores éramos Tomás y yo. Él rompió un pacto, y ha fallado. Él no puede hablar y menos si se pierde. Dijo que no iba a hablar más. Aparte, está rodeado de alcahuetes [en referencia a Enrique Cerezo y Lázaro Albarracín, vicepresidentes del club], chivatos dicen acá. Deben ser técnicos. No saben de nada y opinan. Estoy dolido porque no respetan la profesionalidad; ni nada".

Basile sabe que con estas puso en peligro su futuro. No le preocupa: "Me importa tres cominos. Yo insisto en que me cago en el contrato. No tuvo la valentía de venir a decírmelo de frente. Él no sabe con quien se enfrenta. Jamás me voy a dejar pisotear. Cuando se meta conmigo, o con los jugadores, yo le voy a retrucar siempre. Cuando se mete en mi trabajo, y me toca..., yo reacciono".

En su intervención, Basile recordó las incongruencias de Gil: "Ahora habla bien de Valencia porque hizo un gol... Lo destrozó después del partido de Logroño, y Valencia se quedó por mí y por los compañeros. Ahora habla en contra de Kosecki. Le dijo hace tiempo que era un mercenario, luego se arregló y ahora vuelve a hablar mal. Dijo que ya estaba mirando, con quién íbamos a jugar la promoción. ¡Vaya moral que les da! Si cada vez que sale una cosa mal, les mata públicamente... ¿Qué les voy a decir? Que venga a hablar con los jugadores y les transmita cómo tienen que jugar y hasta la táctica".

Jesús Gil no tardó en contestar al técnico. Su voz indignada fue asomándose sucesivamente por todas las emisoras de Madrid: "Me da igual; que diga misa. Yo digo y hablo lo que me da la gana y cuando quiero. Basile miente como un bellaco y manipula como un bellaco. Su reacción viene porque el viernes presionó a mi hijo para que le dijera que iba a ser de su futuro y no se lo dijo. Para lo que ha hecho, mejor que no hubiera venido. Lo mejor es que se fuera ahora mismo".

Gil insistió en sus ataques: "Llevo dos meses sin hablar con este señor. Le he llamado como veinte veces. Los horarios no coinciden. Cuando yo me levanto, él se acuesta. Que no me toque las narices. Es la forma de justificar un fracaso. A mí, de guapito y chulito, lo justo. Que se calle. Si quiere polémica conmigo, la va a tener aquí y en Argentina. De Coco, conmigo, coquito".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de junio de 1995