Conde quiere de testigo al ex jefe de la unidad más secreta del Cesid
El coronel en la reserva Juan Perote, que fue jefe de los grupos operativos del servicio secreto Cesid de 1981 a 1992, es el testigo sorpresa de Mario Conde contra el vicepresidente del Gobierno, Narcís Serra, en las diligencias abiertas en el Tribunal Supremo por el caso Crillón. El ex presidente de Banesto quiere que el antiguo hombre de confianza del director del Cesid, el general Emilio Alonso Manglano, que le expulsó en la época en que supuestamente se encargó el informe Crillon, testifique ante el Supremo para demostrar que el dinero pagado a la agencia Kroll para espiar a Conde salió de los fondos reservados del servicio secreto, como asegura el ex director de la Guardia Civil Luis Roldán.


























































