Me gustaría
responder al lector Joan Lluís Parra (su carta fue publicada el pasado 15 de abril), al que veo preocupado por el eco de la opinión -fijese, opinión- del Papa (son sus palabras) en la opinión pública y que ve que influye. Las opiniones son precisamente esto, opiniones: de la libre incumbencia de cada uno, y todos -también el Papa- tenemos el derecho -y algunos el deber- de expresarlas. Luego, cada quien, las tomará o no en consideración. Quien no se sienta involucrado, aludido, unido, no debe sentirse obligado. A mí, la opinión de los jefes espirituales de religiones que no profeso no me altera el ritmo de vida. Francamente.Pero usted tranquilo, hombre. Si la moral católica no le gusta, a otra cosa. Lo que no puede evitar es que la gente compre el libro, lo lea y le sirva.-


























































