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PERFIL

El eterno 'número dos' sube a la escena

Joaquim Fernando Nogueira, el nuevo líder del Partido Socialdemócrata (PSD), tiene 45 años, pero con su pelo y su barba grises parece mucho más viejo que su antecesor. Esta imagen, prematuramente envejecida, del eterno número dos de Cavaco Silva en el PSD y en el Gobierno fue seguramente el factor que llevó a cerca de la mitad de los socialdemócratas a dar su voto a Durâo Barroso. Pero sería un error confundir ese aspecto más gris, menos moderno y agresivo, con falta de carisma o autoridad.Nogueira es al mismo tiempo muy parecido y muy diferente de Cavaco y era el hombre ideal para conducir la transición sin sobresaltos ni rupturas. Como el primer ministro, es de origen modesto y tuvo que trabajar pronto para costearse los estudios de Derecho, en la universidad de Coimbra. Es también un provinciano, nacido en Matosinhos, un suburbio popular de Oporto; un orador mediocre y un tímido que quema pitillo tras pitillo para controlar los nervios y mostrar siempre al público la misma apariencia de serenidad, cortesía y apertura al diálogo. Como ministro y dirigente político del PSD. desde hace 13 años conquistó el respeto y la simpatía de muchos adversarios.

Casado y padre de cuatro hijos, tiene los mismos gustos sencillos, la misma aversión, por la vida social y la misma fama de honradez e incorruptibilidad, que Cavaco. Pero al contrario que éste, prácticamente un desconocido de la mayoría de los portugueses cuando asumió el liderazgo del partido hace diez años, Nogueira tiene tras de sí un largo currículo político y un conocimiento pormenorizado de los principales ministerios (Asuntos Parlamentarios, Desarrollo Regional, Justicia y Defensa). Fue el autor de profundas reformas en varios sectores de la Administración. Otro hecho importante es que entró en el Gobierno de coalición con el Partido Socialista que Mario Soares presidió hasta 1985.

Noggeira dijo ayer que "la política no es obra de dioses ni de héroes" y reconoció errores y aspectos negativos en la gestión del actual Gobierno. Dijo, también que "la economía es la prioridad de las prioridades, pero no constituye un objetivo en sí: debe ser un instrumento 'del bienestar de la. felicidad y de la calidad de vida de las personas". Dos definiciones que marcan su diferencia en relación a Cavaco Silva y abren el PSD hacia el centro izquierda.

Las diferencias con el PS, favorito para ganar las legislativas, serán ahora menos ideológicas y más prácticas. Su conocimiento del país profundo es su argumento para asegurar que la mayoría de los portugueses quieren en primer lugar garantizar la estabilidad y la gobernabilidad del país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de febrero de 1995