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GENTE

LAS PARTES Y LA CONTAMINACIÓN

Si Lilian pasó a la historia gráfica junto al presidente de Brasil, Itamar Franco, por llevar al aire sus partes bajo minúscula faldita fue quizá porque desconocía un nuevo invento italiano para protegerse contra los campos electromagnéticos: llega la braga metálica, defensora de la contaminación de ordenadores, televisores, hornos y microondas, evocadora de las Cruzadas y los cinturones de castidad, pero en light y sin candados. En la superbraga, realizada en un tejido llamado kind start y producida por la empresa Grenzor, de Udine, el metal representa el 14% del peso específico. Su extrema ductilidad -más fina que un cabello-, que hace que el tejido pueda ser trabajado como cualquier otro, permite llevarla con la soltura que la vida moderna requiere y bajo cualquier tipo de vestuario, sin que el palmito quede deslucido, sino sólo ligeramente acorazado ante las ondas maléficas. La prenda salvífica protegerá, cual Juana de Arco de la lencería, de la acumulación de campos electromagnéticos y sus efectos nocivos, que van desde variaciones en los mecanismos celulares hasta tumores y leucemias. El tejido, homologable y de fácil elaboración, la pondrá al alcance de cualquier mujer a un precio razonable. La ductilidad textil de la braga metálica permite excluir la intervención de los bomberos en caso de problemas o urgencias

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de febrero de 1995