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El 'Arcángel de la coca'

Llega a Las Palmas el buque capturado en pleno Atlántico con 3.000 kilos de droga

Hace ya 16 días que 12 hombres emboscados en la lluvia abordaron en mitad del Atlántico el petrolero Archangelos. Treinta segundos les bastaron para adueñarse de él. Ayer llegaron satisfechos al arsenal militar de Las Palmas de Gran Canaria para recibir las felicitaciones por el asalto y ofrecer su botín: 14 detenidos, casi 3.000 kilos de cocaína y un barco decomisado a los narcotraficantes.Fue como el final de una película. El navío de los malos, negro,, sucio, maloliente, carne para el desguace. El de los buenos, el Petrel I, el buque insignia del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA), blanco y azul, con sus hombres uniformados. El capitán de los buenos, Jesús Caparrós, con el aspecto de un galán. El de los malos, Angelos Rigopoulos, bajo, con bigote y entrado en carnes. La escenografía, perfecta. Un puerto militar policías armados hasta los dientes,y en el muelle, expectantes, los hombres de la Sección Segunda del Servicio Central de Estupefacientes esperando el fruto de casi dos años de traba. o: 68 fardos, con 30 o 40 paquetes cada uno, de cocaína de gran pureza propiedad supuestamente del cartel de Cal¡.

El Archangelos arribó a las 7.45 horas al arsenal prácticamente sin pena ni gloria. Un cuarto de hora después atracaba el Petrel I con sus 22 hombres a bordo. Inmediatamente empezaron a salir de sus entrañas, uno por uno, los 14 detenidos, esposados. Después empezó la lenta bajada de la coca, cuyo peso y pureza aún no han sido determinados. Todavía tendrán que pasar dos días para que en la antigua prisión de Barranco Seco se fije con exactitud cuánta traían a las costas gallegas. La policía estima que podría llegar finalmente a casi 4.000 kilos, ya que muchos de los paquetes son de 1,25.

Ninguno de los 12 hombres que asaltaron el Archangelos quiso contar la aventura, pero sí dijeron que subieron a él mediante escalas, a las seis de la mañana del 23 de enero y ocultos por una lluvia torrencial que dejó en blanco los radares del petrolero. Hubo momento! de gran tensión cuando el supuesto jefe de máquinas de éste, Vicente Serrantes, se hizo fuerte armado y rociando de gasolina el acceso a la sala.- "Hizo algunos disparos, pero creemos que de advertencia", explicó, Francisco Ayuso, jefe del SVA. Sólo después de un día de guerra psicológica lograron que Serrantes se rindiera.

La batalla terminó con los 14 tripulantes del Archangelos en los calabozos del Petrel. "Nos han dado el viaje", según uno de los aduaneros. Y, también, como en el final de una película, los aduaneros guardaron como trofeo la bandera de conveniencia (de Panamá) que llevaba el barco de los malos. La cocaína será quemada entre hoy y mañana en la isla, aunque los bromistas ya dicen que, por fin, ha llegado el cargamento para el Carnaval.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de febrero de 1995