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CARTAS AL DIRECTOR

Vivan las fiestas

Pienso, y lo he manifestado en más de una ocasión, que las fiestas son necesarias, que deben servir para que se encuentre la gente, para que las personas se recreen y se diviertan, para que rompan con el estrés que nos impone una marcha excesivamente ajetreada de nuestra vida cotidiana. Eso sí, siempre con la debida moderación. En la celebración de las fiestas debe haber respeto para aquellas personas que, por unas causas u otras, no puedan o no quieran celebrarlas.Llegan los carnavales, la celebración de las fiestas en honor a Don Camal, el enemigo de Doña Cuaresma. Si se cumple el calendario, serán para el 26 de febrero próximo. Se trata de unas fiestas que por su carácter lúdico y desenfadado se prestan mucho a la participación de la gente. Pero para ello las autoridades municipales deben informar al pueblo con la debida antelación, porque esta celebración no es como las navidades u otras fiestas que tienen un sitio fijo en el calendario. Debido a la variación de las fechas, nos cuesta situamos en las mismas.

Creo que todas las personas a las que nos gusta participar en estas fiestas del dichoso Don Camal deberíamos aprender de las de otros años para conseguir superamos. Pero esto se lo deben aplicar sobre todo los responsables municipales, que son los que marcan las pautas a seguir. El acto principal de los carnavales es su desfile del Domingo Gordo, y en él lo que destaca son las carrozas y los grupos organizados. Lo que hace que este desfile sea vistoso y gusté al público es su organización, en la que todos debemos aportar nuestro granito de arena. Primero, los propios organizadores y su servicio de orden (Policía Municipal, Protección Civil ...); luego, los que forman la comitiva, y, por último, pero no por ello menos importante, el público que asiste a ver el destile. En la organización habría que buscar fórmulas para que los que desfilan lo hicieran disponiendo del mayor espacio posible, de manera que no fueran arrollados por el público.

Otro tema es el premio a la participación; vaya por delante que considero que cualquier grupo o persona que participe en el carnaval debe ser valorado y aplaudido. Pero hay que premiar los trabajos mejor hechos, a los grupos mejor organizados y a las personas mejor vestidas.

Pienso que el jurado no debe valorar los trabajos por un golpe de efecto, o por el pase ante una tribuna; los miembros del jurado deberían conocer los trabajos que se están haciendo in situ, observarlos en su presentación y en todo el desfile. Y una cosa muy importante, que los recorridos estén claros, desde que se inicia el cortejo hasta que acaban las columnas en sus respectivos barrios, porque habrá personas que no hayan podido presenciar en la tribuna el desfile y quieran verlo en su barrio.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de febrero de 1995