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Las Cortes de Aragón rechazan la candidatura de Abós a la presidencia

Nadie parece tener intención de atender las llamadas a la razón, lanzadas in extremis por la candidata Ángela Abós, para que los grupos parlamentarios modifiquen su ya anunciada postura de nopermitir hoy su nominación como presidenta de la comunidad aragonesa. Por 33 votos en contra (Par y PP), 31 a favor (socialistas y tránsfuga Emilio Gomáriz), y con la abstención de IU, forzada por su dirección, la candidatura fue rechazada.

Hoy tendrá lugar una nueva votación. Salvo sorpresas de última hora fundamentalmente que se produzcan ausencias intencionadas en las filas de la oposicion que el diputado tránsfuga mantenga su apoyo o que IU varíe el signo de su voto y respalde a la aspirante, el plenario de hoy en el que únicamente se requerirá que la candidata logre la mayoría simple, de los sufragios, el resultado de la votación será el mismo. Abós quedaría así definitivamente rechazada y el presidente de las Cortes deberá buscar una nueva propuesta entre los partidos, mientras se mantiene un Gobierno en funciones presidido por, Ramón Tejedor (PSOE). La sesión. de ayer transcurrió con la rutina prevista y destacó -además de la anécdota surgida al quedarse la Cámara sin luz durante varios minutos- la ausencia en la tribuna de los dos máximos líderes de la oposición y candidatos a presidentes en las elecciones de mayo por sus respectivas fuerzas políticas: Emilio Eiroa (Par) y Santiago Lanzuela (PP). Las intervenciones de los portavoces de IU, Adolfo Burriel, y del PSOE, Elías Cebrián, por razones bien diferentes, sacaron al plenario del tedio en el que se sumió desde el principio de la sesión.

Burriel apenas ocupó la tribuna por espacio de unos cuatro minutos y lo hizo para explicar que nunca subiría a la misma para defender algo en lo que no creía, aunque aceptaba, por disciplina, la decisión de los órganos directivos de su coalición, de abstenerse. Fue felicitado por su actitud desde las propias filas socialistas.

Por su parte, el portavoz de los socialistas, Cebrián, ante cuya intervención existía una importante expectación (la designación de Ángela Abós como candidata se hizo a espaldas del grupo parlamentario y de los órganos federales del PSOE), asumió la defensa del aspirante como una propuesta de los socialistas aragoneses en bloque, para acabar con la situación de parálisis política en esta comunidad.

Los portavoces de la oposición centraron sus intervenciones en vehementes reproches a Abós, como heredera de la gestión de José Marco, aunque no entraron a analizar sus propuestas concretas. Las descalificaciones se formularon más sobre el modo de acceder al Ejecutivo, con la moción de censura en septiembre de 1993.

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