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El rostro de la crisis

Mayoral, Herrero y Franch denuncian la precaria situación que viven muchos jugadores

El balonmano ha dejado ya de vivir en las hipótesis y ha entrado de lleno en el turbio mundo de las realidades. Las hipótesis resultaron ser los contratos reales que firmaron los jugadores al comienzo de la temporada. Cinco meses después, la situación es caótica. Más de la mitad de los 16 clubes que componen la División de Honor -Liga Asobal- deben varias mensualidades a sus jugadores. La Liga española, sin embargo, es considerada la mejor del mundo. Tres de sus equipos ganaron en la última campaña la Copa de Europa, la Recopa y la Copa EHF.Esta es la contradicción permanente en la que vive este deporte. Mientras hay equipos capaces de mantener unos presupuestos de 200 millones de pesetas, otros ni siquiera pueden responder a los 40 millones previstos por temporada. La Asociación de Jugadores ha realizado una evaluación que le permite asegurar que la deuda global de los clubes asciende a 251 millones de pesetas, 94 de los cuales corresponden a esta temporada. Asobal no reconoce esta deuda.

Más de 6 de estos 94 millones le adeuda el Alzira al extremo Aleix Franch, ex jugador del Granollers e internacional. "Y no soy el único", comenta. "A muchos otros jugadores les deben cifras parecidas". Franch cumple su tercera temporada en Alzira. No tuvo problemas de cobro el primer año, pero a partir del segundo -la temporada pasada-, cuando el club perdió el patrocinio de Avidesa, todo cambió. A Franch y a otros jugadores el club no les pagó ni siquiera el piso y el dueño les cortó la luz y les obligó a cambiar de vivienda.

"Al final de la temporada me adeudaban ya siete mensualidades", prosigue Franch. "Pero me dijeron que cubrirían un presupuesto de 70 millones para esta temporada. Pagaron los tres primeros meses. En octubre dejamos de cobrar". El Alzira planteó un presupuesto que rondaba los 65 millones. Ahora deben ya 15 millones. "Y lo más grave es que las perspectivas de cobro son muy pocas", prosigue el jugador, de 28 años. "Creo que no cobraré. Son dos años de mi vida tirados".

En el Alcira la situación es dramática. Cada cual se lo monta como puede. Franch, que tiene un contrato de seis millones de pesetas por año -repartido en 10 mensualidades-, ha optado por regresar a Granollers y vivir en su casa. "Todos los jugadores tomamos la decisión de acudir a un entrenamiento un día antes de los partidos y jugar los encuentros oficiales. Ahora no cobramos nada y no podemos permitirnos tener gastos".

En el Huetor de Granada el presupuesto es de 40 millones de pesetas y ya se deben 5. "José Antonio Murado es la única tabla de salvación", confiesa el portero Miguel Herrero. Murado debe hacer una aportación de dinero a través de la empresa que dirige, Oximesa.

"El problema, en este caso, es la mala gestión", afirma Herrero, "porque el equipo tiene el apoyo económico de las instituciones. El Ayuntamiento da 8 millones, y la Diputación 10". El club tiene una nómina mensual de 2,5 millones de pesetas incluido el entrenador. La mayoría de los jugadores cobran entre 50.000 y 60.000 pesetas mensuales. Herrero, que es de los pocos afortunados, tiene un contrato de tres millones anuales más el piso.

Sin embargo, el club no puede hacer frente a estos pagos. "El de octubre fue el último mes que cobramos. Y mi piso y el de los dos extranjeros no los pagan desde noviembre", dice Herrero. Miguel tiene una niña de dos años. Novakovic tiene una niña de un año y Doudkine tiene dos niños, de 10 y 2 años. "Todos aguantamos en espera de que podamos cobrar. Ellos lo pasan peor. Casi ni pueden salir de casa y algunas veces deben recurrir a préstamos de los compañeros", añade.

Herrero llegó este año al Hue tor procedente del Conquense. De allí partió con un finiquito pagado en 10 letras de 100.000 pesetas. Pero sólo cobró las dos primeras. A partir de noviembre todas le han sido devueltas. "Lo grave es que el gerente del Conquense es el concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Cuenca", puntualiza el ex azulgrana.

Porque en el Conquense se está produciendo otro caso similar. Allí los directivos se lanzaron al realizar el presupuesto: 90 millones. Ahora ya deben 22 millones, es el club que acumula más deudas. "La situación es difícil", comenta el jugador Alfredo Mayoral, de 30 años y padre de dos hijos. "El año pasado ya hubo algún problema al final, pero eso entra dentro de la normalidad", dice. "Este año nos deben tres mensualidades, y viene la cuarta. Las expectativas no son buenas".

La lista de clubes deudores incluye también al Valladolid, Seguros Solís y Galdar, con lo millones cada uno; el Guadalajara y el Teucro, con 7,5, y el Alacá, con 6. En total, 94 millones de deudas en cinco meses. Pero el problema no acaba ahí. La Asociación de Jugadores denunció que algunos clubes ni siquiera pagaron las cuotas de la mutualidad deportiva (6.800 pesetas por jugador) al iniciar la temporada.

Eso se descubrió cuando Joaquín Zafra, del Conquense, se lesionó en una rodilla y los médicos no quisieron operarle.

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