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Guerra abierta en el socialismo francés por las candidaturas a la presidencia

El Partido Socialista (PS) francés ha vuelto a la era de las luchas internas y parece abocado a un desastre en las elecciones presidenciales. La votación convocada para el 3 de febrero con el fin de escoger a un candidato, tras la renuncia de Jacques Delors, ha reabierto todas las rencillas, agravios que se arrojarán a la cara dos candidatos tras la retirada anoche de Jack Lang, uno de los mejor situados para pasar a la segunda vuelta.Ayer se cerró el plazo de inscripción de "candidatos a la candidatura", con dos aspirantes, Lionel Jospin y Henri Enírnanuelli, enzarzados en una pelea de descalificaciones, a la que no ha sido ajeno Lang. Jacques Delors ha dirigido a sus compañeros de partido un llamamiento a la serenidad y al respeto mutuo.

Del clima que se respira dentro del PS dan una idea las palabras con que la delorista Ségolène Royal anunció, el martes, su abandono de la dirección del partido y de la presidencia de su consejo nacional. Para "intentar detener la lógica infernal" de la guerra interna, pidió a la militancia que se abstuviera de votar el 3 de febrero: "Ahorrad las fuerzas para reconstruir lo antes posible un movimiento que encarne el espíritu social en nuestro país".

Delors, personalmente alejado de la crisis, desautorizó inmediatamente el boicoteo propuesto por Royal y pidió calma. "No nos enfademos", dijo ante las cámaras de televisión el no-candidato, "aceptemos las primarias en el partido y hagámoslas en un clima de respeto mutuo". Royal tardó muy poco en hacer un comentario sobre el mensaje de su jefe de filas: "Jacques Delors ha hablado de forma oficial, pero sus comentarios privados son mucho más duros que los míos".

El diputado Julien Dray, partidario de Emmanuelli, afirmó que las palabras de Ségolène Royal eran "inútiles e inmaduras" y que la diputada no representaba "a nadie" en el PS. Lo anterior es una muestra de la imagen pública de los socialistas. En las reuniones a puerta cerrada y en los comentarios privados, los insultos y las descalificaciones son terribles.

Rocard, "dispuesto a todo"

A la vista de la situación, el ex primer ministro y primer secretario socialista, Michel Rocard, que un par de semanas atrás calificó al partido de "campo de ruinas" y descartó completamente cualquier posibilidad de ser candidato, dice ahora estar dispuesto a "todo lo necesario", según evolucionen los acontecimientos.

Los partidarios de Henri Emmanuelli sospechan que Rocard participa en una conjura para imponer como candidato socialista, en el último minuto, a Raymond Barre, ex primer ministro de Valèry Giscard d' Estaing y eterna esperanza frustrada del centrismo francés. El ex ministro Jean Poperen acusa a Rocard de aspirar a una alianza del PS con el centro, en perjuicio de la "unidad de la izquierda" entre los socialistas y los radicales del poputista Bernard Tapie.

El plazo de presentación de las "candidaturas a la candidatura" quedó cerrado tras despejarse el gran interrogante de Jack Lang. El ex ministro de Cultura era el mejor colocado en los sondeos y el que más posibilidades tenía de acceder a la segunda vuelta, pero desde el bando de Emmanuelli se le venía sometiendo a fortísimas presiones para que renunciara, lo que al fin hizo anoche porque "el deber de todos es el de ayudar al restablecimiento de un clima de amistad y serenidad". Lang alegó también que el enfrentamiento entre tres candidatos reducía aún más las de por sí escasas posibilidades electorales de la izquierda. Tanto Lang como Enimanuelli forman parte de la confusa y mayoritaria corriente mitterrandista, que podría quedar dividida el día 3 y perder ante la minoría renovadora de Lionel Jospin y Martine Aubry, la hija de Jacques Delors.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de enero de 1995

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