Una niña caída del cielo se salva en la ciénaga

Al menos un español entre las 52 víctimas de un accidente de aviación en Colombia

Erika Delgado, una niña de nueve años, es la única superviviente del DC-9 que en la noche del nuercoles se dirigía a la isla caribeña de San Andrés, con escala en Cartagena de Indias en Colombia. La pequeña fue encontrada por unos campesinos en un lecho de algas, cerca de la ciénaga de más de dos metros de profundidad en la que se hundió el avión entre llamas. Los cinco tripulantes y los 47 pasajeros que la. acompañaban, entre ello- s sus padres y su hermano Carlos, de siete años, murieron. 20 horas después del siniestro sus cuerpos mutilados yacían en 52 bolsas de plástico negras alineadas en el pabellón deportivo de Cartagena de Indias. La recuperación de los cadáveres exigió la colaboración de los hombres rana de la Armada colombiana.

"Los que conocemos de aviación podemos decir que fue un milagro", comentó Álvaro Raald, director del Departamento de Aeronáutica Civil de Colombia al enterarse de que Erika había logrado sobrevivir. Aparte de la fractura de húmero y las heridas en la región abdominal, no se sabe el alcance de las lesiones internas sufridas por la niña, que se encuentra en observación en el Hospital Universitario de Cartagena de Indias con una fuerte conmoción emocional.

Al menos uno de los pasajeros del DC-9. siniestrado era español. Dionisio Susos, natural de Tafalla (Navarra), viajaba con su esposa, Elena Santamaría, colombiana. En San Andrés pensaban enlazar con un vuelo con destino a Panamá. El también español Carlos Hemán Guarne tenía billete, pero su nombre no figuraba en la lista del pasaje.

La respuesta a las preguntas más evidentes ¿qué pasó?, ¿cómo pudo salvarse Erika? puede estar en la caja negra del DC-9, que fue localizada en la ciénaga. Arturo Ramos el campesino que rescató a Erika, declaró a Radio Caracol que el accidente produjo una ensordecedora explosión y una bola de fuego. "Cuando nos acercamos al lecho de algas oímos sollozos, y nos lanzamos al agua", comentó Ramos a la emisora. La niña preguntaba por sus padres y su hermano.

El avión estalló en el aire, o tal vez después de chocar contra un montículo cuando intentaba acuatizar. ¿Fue un fallo mecánico una bomba? Ninguna hipótesis era ayer descartada. El piloto Guillermo Vila, que se desplazó hasta el lugar del accidiente, encontró huellas de un incendio en la vegetación cercaina a la ciénaga, lo que indicaría que "el piloto intentó acuatizar y, debió hacer todo lo posible por salvar a sus pasajeros". Según los testimonios de algunos campesinos, la aeronave perdió altura y, tras chocar con unos . pontículos, se partió en dos. La niña podría haber salido despedida antes de que se incendiara la aeronave. Otros testigos, en cambio, creyeron ver cómo el avión ardía en el aire y escucharon el estruendo de su impacto en la ciénaga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0012, 12 de enero de 1995.